08 junio 2005

Recordando eventos que nunca ocurrieron

Mirko Memoriovitch cuenta que cuando tenía 8 años, coincidiendo con la noche en la que falleció su madre, sufrió la aparición espontánea de llagas (estigmas) en las manos y en los pies que sangraron durante horas. Él tiene ahora 52 años y cada vez que encuentra una cara escéptica ante su relato jura ante lo más sagrado que aquello realmente ocurrió ¿Está mintiendo el Sr. Memoriovitch? Posiblemente no. Entonces, si está diciendo la verdad, ¿significa que aquel evento realmente ocurrió tal y como él lo recuerda? Posiblemente no.

Podemos recordar eventos que nunca ocurrieron en la vida real. Recientes investigaciones en el campo de las neurociencias muestran que se pueden crear falsas memorias en el laboratorio (Brian and Paller, “Mistaken memories: remembering events that never happened”, The Neuroscientist 8, 391-395, 2002). Una manera, entre otras, de crear falsos recuerdos es mediante la imaginación. Por ejemplo, si alguien imagina activamente un evento que pudo ocurrir en su infancia, aunque no lo hizo, la probabilidad de que más tarde crea que realmente ocurrió será mayor. Cuanto más vívida sea la imaginación de ese “falso” evento y cuantas más veces se repita ese ejercicio, mayor será la probabilidad de que lo imaginado se incorpore a su realidad. Aún no se saben a ciencia cierta los mecanismos cerebrales implicados en este fenómeno. La memoria episódica (memoria de eventos) es limitada e incompleta y el recuerdo es un proceso reconstructivo (no reproductivo) por lo que acontecimientos presentes pueden influir en la reconstrucción de un acontecimiento pasado. Una hipótesis propuesta es que los eventos imaginados y los eventos percibidos (los que realmente ocurrieron) se almacenan solapados en la corteza cerebral, de manera que la evocación de un recuerdo percibido es distorsionada por eventos imaginados.

Las consecuencias de los resultados obtenidos en estas investigaciones son obvias. El testimonio de un sujeto, en ningún caso, es prueba suficiente de que algo realmente ocurrió en la vida real. A pesar de que dicho sujeto esté diciendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Por tanto, ¿Ocurrió realmente... que me mordió un perro cuando yo tenía 5 años? ¿Ocurrió realmente que alguien fue abducido y maniatado por seres venidos de Alfa Centauri? ¿Ocurrió realmente que el Sr. Memoriovitch sufrió en sus carnes estigmas sangrantes? ¿Ocurrió realmente que alguien tuvo una experiencia cercana a la muerte? ¿Ocurrió realmente lo que cuentan los Evangelios, escritos varios años después de los hechos que relatan?

Tito

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Lo que cuentas es realmente "intrigante"...o sea, nada (o al menos parte)de lo que recuerdo no ocurrió de veras?Entonces....en que te basarias tú para reconocer que un evento es "real" y no imaginario?Y si no se puede distinguir, entonces que más da lo que yo haga hoy si mañana no lo voy a recordar....que no me pregunten si yo escribí esto ;)

09 junio, 2005 19:47  
Blogger AGRA said...

"Nada es como es, sino como se recuerda."

Ramón María del Valle-Inclán (1918)

Tomo esta cita de un artículo del periodico Diagonal (nº 7) en el que se comenta la opinión que Valle-Inclan tenía del anarquista Mateo Morral (famoso porque lanzó una bomba a la comitiva nupcial de los reyes Alfonso XII y Victoria Eugenia), al que ve como un precursor de los cambios sociales que se avecinaban en los años posteriores antes que como un terrorista.

No es lo mismo pero es igual.

Lupe

10 junio, 2005 12:37  
Blogger AGRA said...

¿Qué es real? o, mejor dicho, ¿qué fue real? Bueno..., supongo que hay eventos que se pueden contrastar con la ayuda de otras fuentes (lease, por ejemplo, la investigación histórica). Pero, es cierto, que si no existe esa otra fuente no hay manera de estar 100% seguro de que algo que flota en mi memoria ocurrió realmente. Parece que hay que convivir con esa "manipulación inconsciente" de nuestro pasado. Es posible que en un futuro no muy lejano podamos saber con certeza los recuerdos que son verdaderos y distinguirlos de los falsos. Sólo necesitaremos la tecnología adecuada (i,e. fMRI, PET) y ver que hay activación diferencial de áreas específicas de nuestro cerebro dependiendo de la veracidad de los recuerdos (Slotnick and Schacter, "A sensory signature that distinguishes true from false memories" Nature Neuroscience 7, 664, 2004). ¡La "verdadera" máquina de la verdad nos acecha!
Por otro lado, creo que en general, no es tan importante saber (100%) qué hubo de cierto en la mayoría de las pequeñas cosas que nos ocurrieron en el pasado. Quizá lo relevante es cómo nos afectan en el futuro (somos presas de nuestro pasado- Eso lo dijo alguien, ¿no?). No sé... supongo que nuestro pasado se "actualiza" continuamente a través del cristal de nuestra historia reciente. Puestos a especular se me ocurre que la manipulación de los recuerdos nos puede permitir tener en mente una especie de "coherencia personal" acerca de nuestra vida en el entorno social en el que estamos viviendo. ¡O a lo mejor no!

Tito

10 junio, 2005 16:30  
Anonymous jorge tena said...

La verdad es sorprendente encontrar este articulo, puesto que siempre me he preguntado qué ocurre cuando llegamos a un lugar y "nos parece que ya hemos estado allí" yo, que soy de lecturas cientificas, sospechaba que no eran recuerdos, sino imagenes que acababamos de persibir, y que por algun error de nuestro cansado cerebro, nos la mandaba a la "zona de los recuerdos"...se que no es exactamente lo mismo a lo expuesto arriba, pero creo que es posible que existan creaciones y desviaciones en nuestra mente que nos hagan creer en cosas inseguras y fantasticas (milagros, estigmas, etc)

27 octubre, 2007 19:34  
Anonymous Anónimo said...

Conozcan a un estigmatizado en la actualidad:

www.unpuntoenelinfinito.com

yo lo vi personalmente, ustedes tambien lo pueden ver si quieren. Saludos!

25 noviembre, 2009 19:27  

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