24 mayo 2006

Pam Reynolds y los cimientos de la neurociencia moderna


La vida de Pam Reynolds corría un serio peligro. Había que retirar un aneurisma gigante en una de sus arterias cerebrales para evitar que ésta se rompiera y se produjera una hemorragia de consecuencias fatales. Pero el tamaño del aneurisma era tan grande que no se podía recurrir a técnicas quirúrgicas convencionales. Se tuvo que provocar un paro cardiaco por hipotermia (reduciendo la temperatura corporal hasta los 16 ºC) para a continuación drenar la sangre de su cerebro y poder así reparar la arteria con seguridad. Después se volvió a calentar el cuerpo y se recuperaron el latido cardiaco y la circulación normal. Cuando Pam volvió a hablar, después de que los efectos de la anestesia desaparecieron, contó que había vivido una “experiencia cercana a la muerte” (ECM) que se había iniciado cuando el neurocirujano empezó a trepanar su cráneo. Sintió como se encontraba fuera de su cuerpo observando la intervención desde detrás del neurocirujano y pudo ver como este le trepanaba y como el cardiólogo la preparaba para provocarle el paro cardiaco. Después entró en un túnel oscuro desde donde escuchó la voz de su abuela llamándola. Siguió adelante en el túnel y comenzó a ver una luz brillante que fue creciendo hasta ocuparlo todo. En la luz pudo distinguir varias figuras humanas que resultaron ser parientes fallecidos que le impedían seguir adelante. Finalmente, su tío la condujo de vuelta desde el túnel y volvió a entrar en su cuerpo frío cuando su corazón recuperó su latido.

El caso de Pam Reynolds está recogido en el libro del cardiólogo Michael Sabom titulado “Light and death” (1998) y es considerado la “prueba científica más sólida de la supervivencia post-mortem de la conciencia”. No he leído el libro pero sí un resumen comentado del caso en un artículo del propio Sabom en el Christian Research Jounal (Sabom 2003a), en el que se concluye: “Quizás la ciencia ha pasado por alto un enlace fundamental entre la conciencia y el cerebro, o quizás algunas experiencias dependen solo de la mente, la cual puede no estar inextricablemente unida con el cerebro.” Recientemente el caso de Pam Reynolds ha sido también analizado por el psicólogo Christopher C. French (del que ya hemos hablado en esta bitácora, aquí) en una revisión sobre las ECM para la revista científica Progress in Brain Research (French 2005).

Uno de los aspectos más destacados del caso de Pam Reynolds es que durante la cirugía a la que fue sometida se registró la función de su cerebro y cuando se provocó el paro cardiaco se observó que desaparecieron todos los signos de actividad cerebral. Por tanto se podría considerar que Pam Reynolds estuvo clínicamente muerta y que fue en este estado cuando tuvo lugar la ECM. Pero obviamente no era así puesto que al recuperarse la circulación normal también volvieron a aparecer las señales provenientes de su cerebro. En consecuencia el diagnóstico de muerte era incorrecto porque faltaba uno de los requisitos de la definición de muerte cerebral: la irreversibilidad del proceso. El propio Sabom reconoce esto y por eso defiende que lo que Pam vivió fue una experiencia cercana a la muerte pero no posterior a la muerte (por otro lado Sabom considera por principio imposible que se pueda regresar de la muerte porque según la Biblia sólo se puede morir una vez, como comenta en su propio libro y en la segunda parte del artículo que antes he citado, Sabom 2003b).

En cualquier caso se supone que la ECM de Pam Reynolds tuvo lugar cuando se encontraba inconsciente y su corazón se había parado debido a la baja temperatura. Pero en realidad el testimonio de Pam sólo refiere detalles de la cirugía previos al paro cardiaco (en realidad todos corresponden a sucesos ocurridos casi simultáneamente). Desde el punto de vista de la anestesiología cabe la posibilidad de que Pam recuperara la conciencia y que haya podido “visualizar internamente” lo que estaba ocurriendo durante esa fase de la cirugía. No debemos olvidar nunca que las ECM se describen a posteriori lo cual requiere una “reconstrucción” verbal de una experiencia que se describe, en la mayoría de sus componentes, como inefable. Sin olvidar por supuesto el fenómeno neuropsicológico de “construcción” de falsas memorias. De hecho, Pam describió su experiencia inicialmente a su madre, y fue por medio de ésta que dicho testimonio llegó al doctor Sabom (la madre de Pam reconoció además tener un informe del neurocirujano). Uno de los aspectos clave que utilizan los defensores de la separación del cuerpo de un ente inmaterial durante una ECM es la descripción de los detalles de hechos que ocurrieron cuando supuestamente la persona se encuentra inconsciente (aunque en muy pocos casos, como el de Pam, esto está verificado) lo cual se considera como paranormal (experiencias fuera del cuerpo). Sin embargo, no existe ningún caso, ni siquiera el de Pam Reynolds como hemos visto, en el que se pueda descartar sin ningún género de dudas que estos detalles hayan sido “recogidos” por vías nada paranormales (a través por ejemplo del personal que trató a estos individuos durante la cirugía).

Sin embargo, como he dicho anteriormente, lo que se considera más sobresaliente del caso de Pam Reynolds es que durante la ECM se controló estrictamente la actividad cerebral de Pam, lo que permitió verificar que durante la parada cardiaca dicha actividad se redujo hasta niveles indetectables (lo cual no es ningún hallazgo sorprendente). Esto, según algunos, demuestra que las ECM no tienen ninguna causa orgánica, relacionada con la función del cerebro. Pero para ello hay que asumir sin embargo que la ECM tuvo lugar exactamente cuando los registros mostraban que había cesado la actividad cerebral, cosa que obviamente no hay forma de demostrar (a parte de contradecir todo lo que sabemos sobre nuestro cerebro y su funcionamiento). En el caso particular de Pam Reynolds, todos los detalles que describe en su ECM son anteriores (y posteriores) a la parada cardiaca. Es bastante razonable pensar, por tanto, que toda la fase “sobrenatural” de la experiencia (la visión del túnel y de la luz y la de los parientes fallecidos) tuviera lugar en los instantes que van desde la reducción de la circulación cerebral hasta la desaparición de toda traza de actividad cerebral. Y esto no es sorprendente si consideramos que una de las funciones que debe encontrarse alterada en esas condiciones es la de la percepción del tiempo (de hecho no tenemos forma de saber si los distintos aspectos o fases de las ECM ocurren en una forma seriada, tal y como se describen, y no “todas a la vez” y luego reconstruidas siguiendo una secuencia temporal más o menos lógica). Sorprendentemente, quienes se oponen a esta posibilidad no ven sin embargo extraño que, en algunos casos, la ECM incluya una revisión o evaluación de “toda la vida” del individuo que vive dicha experiencia.

El propio French, en su revisión sobre las ECM, reconoce que si se comprueba que las ECM tienen lugar durante periodos de inactividad cerebral, como se defiende que ocurrió en el caso de Pam Reynolds, “entonces la neurociencia moderna requeriría una seria revisión. Esto también sería pertinente si se mostrará la veracidad de las experiencias fuera del cuerpo, asociadas o no a las ECM.” Hasta el momento, sin embargo, no se han aportado pruebas incontrovertibles que permitan considerar probables ninguna de estas posibilidades. O lo que es lo mismo, los cimientos de la neurociencia moderna parecen bastante sólidos.

Lupe

15 Comments:

Blogger manolo_elmas said...

A mi juicio lo que otorga el carácter de "paranormal" a los supuestos casos de regreso de la muerte es la identificación gratuita que se hace de la "luz brillante" con algún tipo de cielo o de deidad. Yo creería a pies juntillas, si se demostrara, obviamente, la tésis de que el cerebro puede seguir funcionando a base de "residuos" energéticos después de haber cesado toda actividad cerebral registrada. Hay varios casos domésticos de electricidad residual que me vienen a la mente (por ejmplo, a mí me han dado la corriente aparatos eléctricos recién desenchufados). De ahí a identificar la "luz brillante" con algo sobrenatural o a los parientes como ángeles hay un trecho enorme con el que no soy capaz de tragar.

25 mayo, 2006 00:25  
Anonymous Randi said...

manolo_elmas, los aparatos eléctricos tiene unos componentes que son capaces de almacenar carga y tension electrica incluso una vez deconectados de la red eléctrica, estos son los condesadores. ¿El cerebro puede tener algo similar y funcionar a tan bajo nivel que no sea detectado? , no creo. Y si asi fuese sería a base de reducir sus funciones al máximo (para ahorrar energía) , lo que conllevaria a alucinaciones por no poder estar al 100% y ser incapaz de interpretar lo percibido . Por especular que no quede ;)

25 mayo, 2006 16:51  
Blogger Asigan said...

Ahí está. Especulación a mansalva en todo esto. Si no "se sabe" cuando tuvo lugar la experiencia,ni siquiera es pertinente hablar de experiecnia cercana a la muerte. ¿Se sabe siquiera si estas experiencias ocurren solo a pacientes que han sufrido eventos de muerte clínica? Es posible que esos sucesos solo adquieran significado para las personas a las cuales se les dice después que tuvieron una parada, y por ello examinen sus sensaciones durante el episodio. Aquellos que no han pasado por el evento de casi muerte no conceden ninguna importancia a esas experiencias y las descartan en las fases tempranas posteriores a haberlas tenido, olvidándolas. Más especulación, si, pero al menos no contradice
nuestro conocimiento neurológico y, desde luego, nadie sabe si todo ocurre antes de la parada, duranteo después.

25 mayo, 2006 17:30  
Blogger AGRA said...

La metáfora de los “residuos energéticos” (no es un concepto que maneje la neurociencia) de manolo_elmas es interesante porque plantea otra posibilidad junto a la de que las ECM tienen lugar en los instantes previos a que desaparezca toda actividad cerebral “detectable”: que las ECM se basen en actividad cerebral que los equipos actuales no son capaces de detectar (un poco lo que apunta Randi). Las técnicas más comunes utilizadas en situaciones como la de Pam Reynolds son la electroencefalografía (EEG) y el registro de actividad eléctrica evocada por estímulos sensoriales (por ejemplo sonidos emitidos por unos auriculares). Pero estos registros se realizan desde la superficie corporal y sólo pueden detectar la suma de la actividad de un grupo grande de neuronas, por lo que cuando se silencian estos registros aun cabe la posibilidad de que pequeñas poblaciones de neuronas sigan activas. Lo que es más cuestionable es que esta actividad pueda generar una experiencia tan rica en matices como la ECM y, sobre todo, que sea posible almacenar una memoria de dicha actividad (todas las descripciones de las ECM se realizan bastante tiempo después, horas, de que esta tuviera lugar). Porque la pregunta del millón es como ese ente inmaterial, llamémosle alma, puede “experimentar” algo y después “implantar” un recuerdo de dicha experiencia en los circuitos y áreas del cerebro responsables de esa tarea. En cualquier caso, parte al menos de la ECM de Pam Reynolds tuvo lugar cuando los registros electrofisiológicos indicaban la existencia de actividad cerebral.

Se han propuesto varias teorías llamadas orgánicas para explicar el origen de una ECM en las que un mecanismo físico-químico, como por ejemplo la falta de oxígeno, induciría la actividad de diversas áreas del cerebro. Estas teorías son muy criticadas porque ninguna por si sola es capaz de dar cuenta de todos los elementos de una ECM. Se ha hablado también de teorías psicológicas en las que las ECM se relacionarían con fenómenos neuropsicológicos, como la intrusión del sueño REM, en personas con determinadas características como la propensión a la fantasía o a la despersonalización (que también se asocian con la hipnotizabilidad). Estas teorías consideran las ECM como una respuesta al peligro de muerte, en línea con lo que comenta Asigan, y existe al menos un estudio en el que la mitad de los pacientes que describieron una ECM no se encontraban, clínicamente hablando, en peligro de muerte. En apoyo de todo esto está el dato que indica que la incidencia de las ECM entre los supervivientes de una parada cardiaca es tan sólo de un 10-12%. Parece pues claro que existiría una “personalidad susceptible de vivir una ECM” que, según algunos estudios, se asociaría con una tendencia a describir otros tipos de experiencias paranormales.

Lupe

25 mayo, 2006 22:43  
Anonymous Anónimo said...

Una pregunta que se me ocurre. Como fue registrada la actividad cerebral durante la cirugia? Se pudo discriminar la actividad entre diferentes areas del cerebro? (Realmente no se como se monitoriza).
Por que estas preguntas?
Cuando se eutanasia a un animal, si se le corta un musculo transversalmente, al dejar de estar sujeto por uno de sus extremos, se puede observar como con la bajada de temperatura, las diferentes fibras que lo componen van produciendo contracciones aleatorias debido a la liberacion de neurotranmisor en la placa motora (a que si no?) (perdon por haberme puesto desagradable)
De la misma manera, en la corteza visual, al ir disminuyendo el flujo sanguineo, las neuronas que la componen podrian ir sufriendo liberacion de neurotransmisor. Estas se~ales en la corteza visual son interpretadas por el cerebro como informacion luminica. Al no tener un patron determinado, el cerebro lo debe interpretar como una luz que va aumentando en funcion de la cantidad de circuitos de esta corteza que se ven implicados. Este mecanismo podria ser la causa de la famosa luz que se acerca en las ECM(Por otro lado cuando uno recibe un golpe en el ojo, o se lo presiona suficiente con la mano, la presion hace que los fotorreceptores tengan liberacion de neutotransmisor. Estas se~al se interpreta con visual en el cerebro ,,,,, decimos que vemos chiribitas o las estrellas. La cantidad de estas depende de cuan fuerte haya sido el golpe en el ojo o de cuan fuerte lo presionemos)

De esta manera, seria interesante saber si hay un pico de actividad en la region occipital del cerebro, la visual, antes de producirse el paro cardiaco en este tipo de operaciones. Asi, se podria concretar mas si las ECM se producen en el momento que va desde la reduccin de la actividad cardiaca al cese de la misma o han de atrivuirse a momentos posteriores.
Respecto a la vision de los diferentes parientes, revisiones de toda una vida, etc. sin duda, los pacientes saben que se enfretan a una operacion en estremo delicada. Hasta que punto el estado psicologico que se deriba de este conocimiento (aunque sea solo el hecho de saber que se va a pasar por una cirugia con anestesia total ,,,, que como siempre, supone ciertos riesgos) puede explicar estos hechos?

En resumen, veo terreno para especular, pero tambien para plantear experimentos que nos amplien el conocimiento de los procesos que ocurren en estas situaciones ,,,,, antes de caer en supuestos paranormales, sobrenaturales, etc.

Johnson

25 mayo, 2006 22:48  
Anonymous Anónimo said...

Por lo visto Lupe y yo hemos estado escribiendo a la vez ,,,,,, pero el fue mas rapido en subir el comentario. Me vengareeeeeeee,,,,,,

Lupe contesta a las interrogantes que yo abria en anterior comentario ,,,,, nunca he dudado de su sabiduria y mayor conocimiento que el mio ,,,,,, pero seguire vengandomeeeeeeeeeeeeeeeeeee ,,,,,,,,,

Johnson

25 mayo, 2006 22:55  
Blogger AGRA said...

Coincido en que es fundamental enfatizar que no es posible ninguna actividad cerebral durante la muerte cerebral. Y esto, aunque parezca (es) de perogrullo, es clave. A mi modo de ver descarta la "separación" de un "ente" inmaterial (ya sea unido con un cable de plata al cuerpo material, como dice la Dra. Kubbler-Ross). Ente inmaterial que tendría las mismas cualidades que el cerebro (o, algunos dirían, que en realidad la actividad cerebral es debida a ese ente: dualidad).

Otros dos puntos claves que se han mencionado: por un lado no se puede decir que esas EMC ocurran justo durante la muerte cerebral aparente. El sujeto no lo puede saber y la percepción del tiempo puede variar fácilmente (por ejemplo, durante la anestesia o en una situación de shock). O del lugar. Pensar por ejemplo en la sensación de haber estado en un sitio antes (Deja vu) que puede darse en las epilepsias (y no sólo). Aunque..., sí, en la línea de Johnson, sería interesante quizá registrar con técnicas de imagen, como el PET, qué ocurre en el cerebro justo después de una parada cardiaca.

Por otro lado, hay un montón de situaciones no cercanas a la muerte, incluso cotidianas, en las que se pueden experimentar experiencias (percepciones) "extrañas", desde sueños, con drogas, meditación, auras de crisis epilépticas, etc... Lo cual nos lleva de nuevo a alteraciones en la percepción, ni más ni menos!


Nadie piensa que el que percibas alucinaciones después de tomar LSD o meditar esté relacionado con la existencia de mundos paralelos o algo así (bueno..., chamanes??). Pero la muerte acarrea mucho misterio a todo lo que la rodea. Y aquí entran las influencias culturales y tendencias psicológicas, que también se han comentado. Seguro que hay gente más susceptible de tener este tipo de experiencias, al igual que hay gente más susceptible a tener determinado tipo de alucinaciones con determinadas drogas. Dependerá, supongo, de la estructura cerebral de cada uno, modelada por la experiencia de cada uno!

Tito

26 mayo, 2006 20:33  
Blogger AGRA said...

Johnson da en el clavo en cuanto a uno de los mecanismos “orgánicos” propuestos para las ECM, a saber, que la reducción de oxigeno durante una parada cardiaca provocaría el aumento de la actividad cerebral (aunque se propone que se deba a una reducción de la inhibición mediada por el neurotransmisor GABA). De hecho, esta posibilidad parece explicar perfectamente la visión de un túnel y de una luz brillante por aumento de la actividad de la corteza occipital, la responsable de procesar los estímulos luminosos. El problema es que el uso de técnicas de registro cerebral sólo es posible, obviamente, en situaciones controladas como la cirugía de Pam Reynolds. Pero existen situaciones experimentales (con sujetos voluntarios) en las que la activación de dichas áreas mediante la aplicación de campos magnéticos induce experiencias que contienen todos los elementos de las ECM (y de los raptos místicos, dicho sea de paso). Este hecho, junto a lo apuntado por Tito, claramente nos habla a favor de que la actividad “alterada” de nuestro cerebro estaría detrás de las ECM.

Lupe

PD: Johnson, lo más sorprendente es que pusiéramos el comentario a la vez aunque tu lo hicieras por la mañana y yo por la noche: ¿fenómeno paranormal? ¿serendipia? ¡je, je, je!

27 mayo, 2006 00:01  
Anonymous geaagr said...

Por un lado, definitivamente el hecho de no haber estado cada uno de nosotros en el momento de la operacion y haber puesto en marcha nustros cuestionamientos racionales le da al caso de Pam el dote de "visto con excepticismo".Pero por otro estamos viendo testimonios de gente seria(y no es precisamente el paciente), asi como de intrumentos por demas probados y calificados para estas operaciones de alto riesgo.

14 junio, 2007 04:55  
Anonymous Anónimo said...

Cuando aquéllo que vayas a decir no sea más elocuente que el silencio, cállate.

Es fácil, tirar abajo conceptos de la realidad mediante paraciencias; un ejemplo es decir que toda ECM es explicable por fenómenos químicos. Yo no me lo creo desde luego.

Tal vez lo que preocupa a tanto para_científico es la posibilidad de que no todo sea susceptible de ser pasado por el tamiz de la razón; ésto realmente fastidia a un científico, porque su propia carrera se pone en cuestión.
Es decir, tal vez no todo pueda reducirse a un modelo científico que lo explique más ó menos.

En mi opinión, los temas de la mente-alma-conciencia están más allá de la modelización científica y por encima de ésta.

No creo que ninguna neurociencia pueda explicar el más mínimo ápice al respecto, porque simplemente la mente-conciencia-alma no es susceptible de estudio. Sí lo es sin embargo el estudio físico del cerebro y sus alrededores, como elemento físico tangible, pero nunca el alma-mente-conciencia que ni siquiera tienen definición científica tangible.

Ya vale de papanatismo neurocientífico. Que los neurocientíficos hagan su ciencia y no se metan en lo que no les compete. Que no son dios... .

Un saludo a todos.

25 agosto, 2009 00:03  
Anonymous Anónimo said...

Totalmente de acuerdo con el último comentario.

Como ha demostrado la historia de la ciencia, si ha habido una actitud propensa a errores en los científicos, ha sido el negar a priori otras posibilidades que pudieran modificar o incluso destruir los paradigmas científicos reinantes a la sazón. En el momento en el que un científico ridiculiza prejuiciosamente cualquier posibilidad que pudiera hacer tambalear el edificio teórico en una rama concreta, se comporta como aquellos líderes religiosos que imponen los textos sagrados como única verdad, incuestionable. Entre los muchos casos que pudieran citarse están la negación de la existencia de los meteoritos o la imposibilidad "física" de los aerodinos.

El caso de Pam Reynolds es sin duda muy interesante, y no deberíamos precipitarnos e intentar explicarlo rápidamente con especulaciones, ya sean espiritualistas o cientificistas (ambas igual de infantiloides); y más aún dado nuestro estado actual de ignorancia con lo que respecta a nuestro cerebro. Cualquier neurocientífico que se precie aceptará ésto: desconocemos mucho más de lo que sabemos respecto al cerebro humano.

28 septiembre, 2009 20:47  
Blogger sonsito said...

esta mas que demostrado que la mente sobrevive a la muerte del cuerpo fisico y se pueden dar muchas explicaciones tratando de ignorar semejanrte descubrimietno
sinembargo lejos de ver si es o no es debemos partir ahora de este nuebo descubrimiento para estudiar la conciencia y darle el peso que no se le a dado

20 noviembre, 2010 05:41  
Anonymous Anónimo said...

yo sufrí una parada cardiaca, por convulsiones durante 4 horas seguidas cada 2 o 3 minutos. La falta de oxigeno y los sedantes fueron los detonantes para ello. Yo estuve clinicamente muerta 15 minutos, soy epileptica y llegué al hospital practicamente inconsciente.Mi experiencia fue algo que es muy dificil de explicar con palabras, me sentia tan bien, me vi fuera de mi cuerpo, queria "avisar" y gritarles que pq no me decian nada si yo seguia alli.Los medicos, uno de ellos decia que yo era demasiado joven para irme asi, que porfavor, no cerrara los ojos, pero yo los cerré por cansancio.Me desmayé, pero en realidad era un paro cardiaco, algo se me llevó de alli, hacia arriba, como si me arrastraran, pero no sentia dolor ninguno, solo tenia 13 años y no entendia absolutamente nada. Asi que me dejé llevar, y un tunel negro al principio, y luz al final,una luz cegadora,una paz interior, mucha paz y alguien de mi familia me esperaba. Me tendió una mano, pero de repente tal y como me habia ido, volví al mismo sitio, la misma camilla, los mismos medicos, todo estaba alli.Al tiempo, descumbrí que me pasó, nadie me lo quiso contar, me volvió a ocurrir a los 16 años pero fue menos, lo mismo, colvulsiones recurrentes, y paro cardiaco, pero volví muxo antes, a los pocos minutos.Hoy en dia, ya no me asusta la muerte, antes si me aterrorizaba la idea de morir. Solo que cuando tenia 13 años, sabi que algo raro habia pasado, mi madre lloraba, el medico preocupado, eran tantas las evidencias... pero tampoco pensé mas en el tema y menos en algo tan serio. Espero haber aclarado dudas, es infinitamente bonito! Por mi casi que me hubiera quedado donde fuera que fuese aquello, pero algo me atrajo de nuevo, no era mi hora. Clara.

26 febrero, 2011 20:41  
Anonymous Anónimo said...

Amigo...
Si no has tenido una experiencia personal, jamas creeras...
pero descuida, ya la tendras.
Lastima que mientras tanto confundes a otras personas y las apartas de la verdad.

12 diciembre, 2011 05:14  
Anonymous Anónimo said...

Buenas noches, es posible que a estas alturas y viendo la fecha de publicación del artículo, mi comentario quede en el "limbo" pero animado por alguna "entrada" reciente, me gustaría hacer algunas matizaciones por si algún navegante se deja caer por aquí:
1º) Para hablar sobre un tema es esencial conocerlo a fondo, pues de otro modo se pueden cometer errores de "bulto" aun existiendo una buena voluntad a priori (como parece ser el caso). Sin ánimo de ofender creo que esto es lo que ocurre aquí, donde el amigo Lupe nos relata el conocido caso de Pam Reynolds reconociendo que no ha leido el libro del Dr. Saboom (tan solo un resumen) y afirmando además que éste supone la prueba más sólida que existe sobre la realidad post-mortem. Craso error que solo puede tener su base en un absoluto desconocimiento de la materia, de la documentación científica publicada al respecto y de la categoría de multitud de investigadores que se han dedicado o dedican en la actualidad al estudio riguroso de estos fenómenos y los cuales, a la vista de este artículo parecen ser unos pobres ilusos dogmáticos.
2º) En relación al punto anterior, tengo que continuar diciendo que en la actualidad existen muchas pruebas científicas, insisto científicas, que parecen apuntar claramente a la posibilidad de la realidad post-mortem (muchas más que a la inversa) y tengo que aclarar que en la fecha de publicación de este artículo ya existían y por tanto no es excusa para ignorarlas.
3º) Entiendo que no es el foro adecuado para transcribir la enorme cantidad de información que actualmente apoya la hipótesis "dualista" (conciencia y cerebro son independientes)y por tanto solo citaré algunos nombres de prestigiosos investigadores para que aquella persona que esté interesada en investigar de verdad y si prejuicios, lo haga. Unos cuantos, bien pueden ser los siguientes: Karlis Osis, Raymond Moody, Kenneth Ring, Melvin N. Moorse,Erlendur Haraldsson, Ian Stevenson, Bruce Greyson, Sam Parnia, Peter Fenwick, Olaf Blanke, Gary E. Schwartz, Pim Van Lommel, Julie Beischel,Stanislav Grof, Jeffrey Long, etc.
4º)Tengo que aclarar que no se es más científico por negar sistemáticamente los hechos, el científico no niega, simplemente investiga los fenómenos que se muestran ante él con actitud humilde e imparcial. Para ello lo primero es documentarse bien, tarea que puede llevar mucho tiempo, después debe diseñar un experimento destinado a confirmar su hipótesis, ponerlo en práctica, obtener resultados y finalmente tras un tratamiento estadístico minucioso de los datos, plantear conclusiones.
5º) Parece estar de moda afirmar que se es escéptico y que solo se admite aquello que se obtiene por el método científico, pero con frecuencia me he encontrado a personas que definiéndose así, no conocían nada sobre el escepticismo y mucho menos sobre el método científico y por tanto ignoraban el funcionamiento de éste y sus limitaciones, algo que nunca ha sido un freno para los verdaderos científicos.

En fin, no deseo abusar de la generosidad del que pueda leer mi entrada, y por ello me despido animando al estudio y al libre examen, y por supuesto pidiendo disculpas de antemano por si mis comentarios han podido ofender a alguien,

Un cordial Saludo,

Antonio

13 diciembre, 2011 00:50  

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