11 febrero 2006

Mente y materia (más allá de la muerte), según Erwin Schrödinger

“Lo que construimos en nuestras mentes no puede tener (así lo siento) un poder dictatorial sobre nuestra mente, no puede cuestionarla ni aniquilarla. Algunos de ustedes dirán, estoy seguro, que esto es misticismo. Así, aun reconociendo que las teorías de la física son siempre relativas –por cuanto dependen de ciertas hipótesis básicas-, podemos afirmar, o así lo creo, que las teorías actuales de la física sugieren fuertemente la indestructibilidad de la Mente frente al tiempo.”

Así concluye Erwin Schrödinger uno de los capítulos de su libro “Mente y materia” . E. Schrödinger, premio Nóbel de Física en 1933, descubrió la ecuación que describe el comportamiento de los electrones, los átomos y las moléculas (de la cual alguien dijo: En el principio Dios creó la ecuación de Schrödinger. Luego la tomó como modelo y fue creando todas las cosas de acuerdo con ella). Además, fue pionero en escribir sobre la base física de la vida. Quizás por esta razón, era muy consciente de las limitaciones de la ciencia, sobre todo en materia de religión. En “Mente y materia” se pregunta: “¿Puede la ciencia aportar información en materia de religión?”. Y puntualiza que se refiere en particular a cuestiones “del otro mundo” y de la “vida después de la muerte”. A E. Schrödinger le preocupaba profundamente qué ocurre con el yo individual después de la muerte: “Parecen existir muchos yos conscientes y, sin embargo, el mundo es sólo uno”. Y sugiere que sólo existe una Mente (con mayúsculas) de la que todos participamos, y trae a colación la doctrina hinduista de las Upanisad, indicando que debe ser incorporada al pensamiento occidental. Pero va más allá en su sugerencia y, después de analizar brevemente la contribución de Platón, Kant y Einstein sobre los conceptos espacio y tiempo, afirma que “la distinción entre antes y después o anterior y posterior (conceptos basados en la relación causa-efecto) no puede aplicarse universalmente”, y por tanto, sobre la base de “la progresiva idealización del tiempo”, llega a la conclusión de que la Mente puede trascender a la muerte física.

En “Mente y materia”, publicado a finales de 1950, E. Schrödinger reflexiona abiertamente acerca de la esencia del comportamiento humano, lo que le conduce, sobre la base de sus conocimientos en física, a una concepción mística de la Mente. Sin embargo, en estos casi 50 años desde el momento en el que “Mente y materia” vio la luz, el conocimiento científico acerca de la mente y su relación con el cerebro y, por tanto, con la biología, ha avanzado notablemente. Y este salto en el tiempo se pone de manifiesto en los primeros capítulos del citado libro, en los que E. Schödinger discute acerca de la evolución biológica y el comportamiento humano en unos términos que ningún biólogo aceptaría hoy en día. E. Schrödinger acepta la teoría de la evolución de Darwin en lo que respecta a órganos físicos y hábitos de conducta, pero deja al comportamiento “complejo” fuera del alcance de la selección natural, y por tanto, al margen de la biología: “Pues el cambio de comportamiento no se transmite por una herencia física, por la sustancia hereditaria, por los cromosomas.” De alguna manera flirtea con el Lamarckismo al decir: “El comportamiento, aunque en sí no se hereda, puede acelerar el proceso de la evolución (...). En las plantas y en los niveles inferiores del reino animal, el comportamiento adecuado se pone a punto por un lento proceso de selección, es decir, por ensayo y error, mientras que la inteligencia del hombre le permite proceder por elección”. Esto le lleva a insinuar que nosotros, los seres humanos, podemos influir en nuestro desarrollo biológico y así seguir “un camino de perfección”. Pare E. Schrödinger, “sería extraño, por no decir ridículo, pensar que la mente consciente y contempladora (...) haya aparecido por azar (...)”. Y añade que, “alimentamos la sensación, quizá engañosa, de que, dentro de este bullicioso mundo, la mente consciente se aloja en ciertos órganos muy particulares (los cerebros)”. Yo creo que hoy E. Schrödinger no hubiese llegado a las mismas conclusiones sobre la mente.

Desarraigar nuestro intelecto del cerebro y, por tanto, de sus orígenes naturales, supone una puerta de entrada para todo tipo de interpretaciones sobrenaturales acerca de la mente (y sus “poderes”) y, en último término, nos conduce a otorgar un sentido antropocéntrico al Universo. Algunos piensan que conocer mejor las leyes físicas que gobiernan el Universo nos ayudará a desligarnos de nuestras incómodas raíces biológicas y nos empujará al pedestal donde siempre hemos querido estar, al lado de Dios, y por encima del resto de los seres vivos “inferiores” que pueblan la Tierra. Pero quizás ocurra justo lo contrario. Quizás, sólo quizás, este conocimiento nos hunda más en el maravilloso fango de la biología porque, ¿podrá el cerebro humano entender aquello para lo que no ha sido “diseñado” (por la evolución)? ¿O será que el propio Universo “consciente” de su complejidad ha creado el cerebro humano para comprenderse a sí mismo?

Tito

P.D. Sobre E. Schrödinger, y otros físicos eminentes, habla F. Rañada en su libro “Los científicos y Dios”

10 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Respecto a "Mente y Materia" , el comentario de Tito , creo que debería mencionar (al hilo de su afirmación en el sentido de que la erradicación del intelecto del cerebro da pié a interpretaciones sobrenaturales sobre la mente) el libro "Man and his nature" de Sherrington , base de muchas de las apreciaciones de Schordinger sobre la mente y citado abundantemente por éste.
En concreto , la mente no está en ningún sitio del mundo material , tampoco en el cerebro , aunque tal órgano sea el encargado de la mayoría de las funciones cognitivas . Nuestros pensamientos y sentimientos , que es lo que en realidad somos como única realidad verdadera (Berkley o el ser como percepción mental) son sin embargo indetectables en el mundo material , como no sea por sus manifestaciones . Se puede añadir que la mente , por su carácter immaterial no sólamente permanece fuera del espacio , sino tambien alejada de la flecha del tiempo , pues vive en un presente continuo y quizás eterno .

25 octubre, 2006 13:16  
Blogger AGRA said...

El problema es definir qué entendemos por "mente"...

Las funciones cognitivas, los pensamientos y los sentimientos son consecuencia de la actividad de nuestro cerebro y por tanto pertenecen al mundo material y se pueden medir. De hecho, alteraciones en la materia cerebral (lesiones o enfermedades psiquiátricas, por ejemplo), alteran nuestros sentimientos y nuestras capacidades cognitivas.

Si se entiende que la mente no tiene nada que ver con lo que acabo de decir..., entonces puede ser lo que a cada cual le parezca oportuno..., hasta "un dragón en un garaje" (Carl Sagan)

Tito

01 noviembre, 2006 15:50  
Anonymous Anónimo said...

Al respecto del comentario último de Tito , el que suscribe no entiende de neurología más que como mero lector del libro de Sherrington "man on his nature" y algo de Paulov (reflejos condicionados e inhibiciones) que no llegé a comprender bien , pero creo que no se trata de meter un dragón en un garaje , sino del pasaje citado por Schodinger , en el que Sherrington dice algo así como (regalé el libro a mi sobrino) : los neurólogos sabemos que cuando un niño llora al ver alejarse a su madre , es científicamente demostrable una actividad cerebral que desencadena reacciones químicas vertiginosas en las neuronas y terminan por , entre otras cosas , excitar la glándula lacrimal , produciéndose efectivamente el llanto . Pero en ningún momento o lugar del proceso encontramos ni encontraremos la pena , la tristeza , la aflicción .
Que un pensamiento o sentimiento sea immaterial todo el mundo lo da como obvio , pero es más difícil aceptar que la mente no se encuentra ni en cerebro ni en ningún sitio , sin negar la evidente relación del cerebro como máximo centro nervioso y la mente y el correlativo hecho de que el deterioro del primero afecta a la segunda , cuando nos referimos a nuestros propios "Yos" ¿lo hacemos al cuerpo o a esa conjunción de de ideas , pensamientos y sentimientos que forman nuestra personalidad ? A ambas cosas diríamos e intentaríamos situar la mente en el cerebro (de hecho nos tocamos la cabeza con un dedo para siginificar que pensamos) para evitar la inseguridad que nos produce asumir la inexistencia de nuestro yo mental en el mundo material .

28 noviembre, 2006 13:23  
Blogger AGRA said...

Es aceptado, ciertamente, lo que dice Sherrintong en su libro (que no he leído) al respecto de los mecanismos neurofisiológicos de los sentimientos. Pero, actualmente, los neurobiólogos (por ejemplo, Antonio Damasio)piensan que hay datos suficientes (entre los que podríamos situar los efectos en el cerebro de lesiones y drogas) que muestran que la pena, la tristeza o el amor son realmente nuestra forma de llamar a esos procesos neurofisiológicos. Es decir, procesos "funcionales" que ocurren en cuestión de milisegundos en diferentes áreas de nuestro cerebro nos hacen sentir de una manera determinada que nosotros llamamos "estar apenados o alegres". "Pena" es una palabra que describe, en cierto modo, un proceso cerebral.

Se podría pensar también, por ejemplo, en el "movimiento". El "movimiento" no se encuentra en ningún lugar de nuestro cerebro. Tras la actividad de áreas de nuestro cerebro durante unos milisegundos nosotros podemos mover un brazo, y percibiremos que lo hemos movido.

En relación a la mente desde un punto de vista linguístico puede leerse la anotación en la bitácora justo posterior a esta titulada "Punto de partida: El lenguaje (26 de Febrero de 2006)"

Tito

01 diciembre, 2006 19:41  
Anonymous Anónimo said...

Sentimientos como la pena y la alegría, y el estado de ánimo en general, son modulados por el neurotransmisor serotonina, de manera que si andamos demasiado cortos o largos de él, tendremos desequilibrios anímicos tales como depresiones, obsesiones, compulsiones, agresividad, trastorno bipolar, ansiedad, aunque por suerte no todos a la vez, sino sólo los que vengan determinados tambieén en nuestra genética y en nuestro patrón de conductas aprendidas.
Es casi un milagro tener la serotonina bien modulada, hoy día.
Es alucinante que la serotonina sea la responsable por ejemplo, de pensamientos intrusivos, conductas compulsivas, y sentimientos pesimistas.
Yo diría que nuestra manera de ver el mundo está definida por los niveles de los neurotransmisores de cada uno.

23 enero, 2008 02:04  
Anonymous Son rachas said...

LA verdad considero que la mente puede con mas cosas de las que creemos. Solo es cuestion de poder convenserce. Aunque aveses hacemos algunas estupideses, considero que de la mente dependen mucha cosas...

02 abril, 2008 02:11  
Anonymous jairo2001@hotmail.es said...

SI PUDIESEMOS ALCANZAR (HAY PERSONAS QUE LO HACEN)PLANOS SUPERIORES AL PENSAMIENTO ,CON SALIR O ABANDONAR UN MOMENTO EL CUERPO SEGURO QUE FUESEMOS CAPAZ DE CUALQUIER COSA -DIGO COMO COMBERTIR UNA PIEDRA EN UN ANIMAL , O MOVER UN OBJETO ,INCLUSO PROBOCAR UN TERREMOTO ,CON TU MENTE ERES CAPAZ DE ESO .SOLO DIOS PUEDE HABRIR ESE CAMINO,LA MENTE ES ASI.

01 febrero, 2011 03:13  
Anonymous Anónimo said...

Jairo, háztelo mirar un poco, y de paso aprende a escribir.

Si DIOS existe podrá hacer todo lo que quiera, si es todopoderoso. Pero el hombre no es DIOS. Insisto Jairo, date una vuelta por un centro psiquiátrico. Te hace falta más de lo que crees.

Salu2.

02 agosto, 2011 23:46  
Anonymous Anónimo said...

Voy a dar mi modesta opinión. Creo que toda la confusión sobre si la mente es producto del cerebro, si la mente puede sobrevivir a la muerte, etc., surgen de no entender que es la mente y que es la materia. La mente es información y es tiempo (Bergson), la materia, es la manifestación en el espacio de dicha información. Mente y materia son inseparables, pero la información es indestructible (no así la materia). Creo que mucha gente con un entendimiento limitado se atreve a juzgar las opiniones de Schrödinger sin entender de lo que se habla, sin tener la profundidad de pensamiento necesaria. Pero en realidad no es tan difícil, basta con realizarse continuamente esta pregunta: Que soy? Que es mi mente?
Luego la gente se identifica con su mente, otra con su cerebro. Ni lo uno, ni lo otro, somos flechas (líneas de espacio tiempo) que en sí mismas ni espacio ni tiempo sino dirección (free will)(leer a Schopenhauer). La mayoría de los científicos se posicionan a un lado de la moneda sin ver la otra cara, gracias a su patética formación en filosofía y su desconexión consigo mismos y por tanto con la realidad.
Un saludo
Edel Pons

17 noviembre, 2011 22:40  
Anonymous Anónimo said...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

04 octubre, 2013 06:16  

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