18 julio 2006

Puente Ojea y el binomio mente-cerebro


A través de un apunte en Razón Atea titulado El umbral de la religiosidad he tenido noticia de la aparición del último libro de Gonzalo Puente Ojea, Animismo. El umbral de la religiosidad. Siglo XXI, la editora del libro, nos ofrece la posibilidad de leer la introducción de Puente Ojea de la que quiero extraer algunas citas relacionadas con la temática de esta bitácora (las cursivas son del autor y las negritas mías):

"La ciencia ya no admite en nuestros días el binomio inconciliable espíritu-materia y la dualidad metafísica res cogitans-res extensa, todavía enfáticamente presente en Descartes; pero aún coquetea especulativamente con el binomio mente-cerebro [...]. Digamos, más exactamente, que ese coqueteo ya no está en la ciencia rigurosa actual, fiel a las exigentes reglas del método hipotético-deductivo, sino en las cabezas de ciertos científicos -muy pocos y cada vez menos- que todavía arrastran penosamente el pesado lastre de su temprana educación religiosa."

"La ciencia establece hoy que todos los fenómenos mentales son funciones del cerebro en cuanto gran procesador de energía en sus varios niveles; y que las investigaciones empíricas sobre el par mente-cerebro ponen de manifiesto de modo incuestionable el sordo y permanente conflicto de la ciencia con la teología respecto de los referentes existenciales que presentan una y otra. [...] Este monismo es connaturalmente "irreligioso", porque en él no tiene cabida la afirmación de la existencia del alma o del espíritu que exige necesariamente toda "religiosidad"."

"¿Cómo se generaron las "condiciones de posibilidad" para que la especie humana alcanzase los atributos perceptivos, intelectivos y reflexivos de una racionalidad en el grado necesario y suficiente para elevarse a la posesión de las facultades mentales implícitas en el fenómeno multifactorial de la "religiosidad"? Poder responder al núcleo primario y elemental que entraña esta interrogación, tanto desde un punto de vista lógico como biológico, exige que la primera aproximación a un ensayo de respuesta se sitúe en el estudio de las estructuras del sistema nervioso del "sapiens sapiens", y en particular de su cerebro en cuanto órgano central y rector de ese sistema."

Estas citas resumen las tesis fundamentales desarrolladas extensamente en su monumental ensayo El mito del alma (2000), el cual "se despega de la clásica polaridad teísmo-ateísmo, y [...]traslada la dicotomía a un dominio más concreto, pero más ambicioso desde el ángulo científico: se trata de una contraposición mucho más radical, la que se manifiesta entre la religiosidad y la irreligiosidad en cuanto antinomia total". No he tenido la oportunidad de leer el ensayo (de Puente Ojea sólo he leido su magnífico Elogio del ateísmo) pero sin duda alguna sintoniza claramente con los conceptos neurocientíficos (neuroteología) que proponemos en esta bitácora. Es interesante ver además como estos conceptos desbordan ya el campo de la neurociencia para alcanzar el ámbito de la filosofía, donde son utilizados para entender la naturaleza del ser humano (en esa misma línea esta también Jesús Mosterín en su ensayo La naturaleza humana).

Por desgracia, este salto de conceptos aún tardará bastante en alcanzar el periodismo científico (la asignatura pendiente). Como ejemplo (y contraposición a las citas anteriores) puede servir esta entrevista realizada a Jean Pierre Changeux y publicada en El País y algunas de las preguntas que le realiza el periodista: "Habla usted de la conciencia como un estado fisiológico con base neuronal. ¿Esta explicación se puede utilizar para las emociones?" o "¿Se podrían descifrar las emociones desde una base neuronal?" (donde el periodista muestra su perplejidad ante esta posibilidad), "¿Va a facilitar ese tipo de estudios diferenciar molecularmente las acciones conscientes y las inconscientes?" (donde delata su formación pseudocientífica), "¿Por qué ha utilizado la nicotina en sus investigaciones sobre los receptores de la acetilcolina?" (donde simplemente reconoce su ignorancia).

Lupe

10 Comments:

Blogger Mytho said...

A partir del elogio que hace Puente Ojea del ateismo, fue que empecé a sentir una apremiante necesidad de leer más material de la misma fuente. El mito del alma me llama poderosamente la atención.

No obstante, no dudo que muchos pretendan situal el dominio del alma como el de la mente. francamente me gustaría tener un poco más de material fuente para sustentarme más sólidamente en numerosas de las discusiones que tengo a la semana

19 julio, 2006 06:35  
Blogger Fernando G. Toledo said...

LUPE:
En efecto, en Animismo se ahonda más en la línea de investigación trazada por El mito del alma, aunque aquí no hay demasiadas indagaciones en cuanto a los aspectos neuronales sino que el trabajo es eminentemente antropológico, histórico y filosófico. Puente Ojea intenta rescatar la hipótesis de Tylor (de cómo los primeros hombres inventaron la idea de alma, que es la premisa fundamental de toda religión) de las corrientes irracionalistas que le siguieron durante el siglo XX. Marrett, Frazer, Durkheim, Zubiri y otros son criticados por Puente Ojea en el punto en que se alejan de Tylor, no porque la suya sea palabra infalible, sino porque acuden a explicaciones irrisorias o deudoras de la dogmática religiosa.
Gracias por las menciones en tu artículo.
Un saludo.

P.D.: Te recomiendo un interesante artículo de Puente Ojea, Monismo-dualismo: la necesidad de una clarificación conceptual, incluido en Opus minus.

20 julio, 2006 02:40  
Blogger Fèlix Llopart Miquel said...

¿Dónde delata su formación pseudocientífica?

20 julio, 2006 02:41  
Blogger Illaq said...

Merece la pena leer a Puente-Ojea, pero no para decir sistemáticamente "amén". En mi opinión (y la opinión, a diferencia del dogma, entraña la duda), a veces se equivoca, precisamente por no opinar, sino por "pontificar": "Este monismo es connaturalmente 'irreligioso', porque en él no tiene cabida la afirmación de la existencia del alma o del espíritu que exige necesariamente tota 'religiosidad'". Si esto es así, parte del judaísmo es arreligioso... y el cristianismo prehelénico también. Esto por no hablar de budismo y otras "religiones" sin dioses personales. Me sorprende también la invocación al "método hipotético-deductivo", quizá como quintaesencia de lo que se ha dado en llamar "método científico"... Me parece que no sólo es científica la metódica hipotética-deductiva. Es más, creo que se ajusta más al trabajo científico la metódica inductiva, en la medida en que las justificaciones suelen hacerse por deducción, pero los descubrimientos tienden a realizarse por medio de la inducción. Insisto en que esto son opiniones, apreciaciones, discutibles, por tanto, a diferencia de la dogmática, sea católica o puenteojeana... Saludos.

20 julio, 2006 21:39  
Blogger AGRA said...

El objetivo principal del apunte era mostrar como los conocimientos que aporta la neurociencia (el monismo es un hecho científico) van a influir, y de hecho lo están haciendo, en las reflexiones que sobre la naturaleza del ser humano puedan realizar pensadores ajenos a este área de la ciencia. Como ya hemos discutido en otras ocasiones (ejemplo), el trabajo que sobre el origen de la religiosidad (no sobre la interpretación de las religiones históricas) está llevando a cabo Puente Ojea debe tener en cuenta conceptos de psicología y neurociencias, pues sin duda tiene su base en las capacidades cognitivas del ser humano. En ese sentido valoro positivamente sus reflexiones, aunque como todo ser humano, es susceptible de equivocarse. Por otro lado, reconozco ciertamente que su tono "contundente" me gusta (como illaq podrá suponer por otras conversaciones que hemos mantenido).

Felix, admito que he estirado la interpretación de la pregunta y he forzado la utilización del término pseudocientífico, motivado por el tono general de la entrevista. Lo que he asumido que estaba detrás de la pregunta es la variante más o menos moderna del mito del 10% que asume que la actividad consciente del cerebro sólo supone una pequeña proporción (¿10%?) y que si consiguieramos hacer "aflorar" el resto (¿90?) de la actividad inconsciente podríamos mejorar nuestras capacidades mentales (memoria, aprendizaje, percepción extrasensorial). Lo peligroso de esta versión del mito es que posiblemente los porcentajes estén próximos a la realidad (a diferencia de la versión antigua de que sólo usabamos un 10% de todo nuestro tejido cerebral) y lo difícil es explicar que esas proporciones son las que hacen posible el correcto funcionamiento de nuestro cerebro y que en la actividad inconsciente no reside ningún poder especial. Perdonad por el "exceso de vista" al valorar la pregunta pero considero al periodista científico (mal formado) uno de los principales responsables de la poca cultura científica de los ciudadanos.

Lupe

20 julio, 2006 23:02  
Blogger Illaq said...

Lupe, gracias por la respuesta, pero me gustaría matizar añgo que, quizá, no quedara claro en mi intervención anterior. Me parece obvio que la ciencia es y no puede no ser monista. Es evidente, por otra parte, que el fenómeno "religioso" está ahí y que, por tanto, habrá que buscarle una explicación. Lógicamente, el área científica más apta, en principio, para buscar esa explicación es el conjunto disciplinario que hemos dado en llamar "neurociencias" (yo abogaría por "la neurociencia", pero eso es otro cantar). Ahora bien, me parece que es difícil abordar un conjunto de fenómenos ("lo religioso", porque no es unívoco) sin referencia a las religiones históricas, sobre todo cuando se señala un presunto dato general que, históricamente, no se cumple: hay un dato contrafáctico... y eso es lógica. Ese es, a mi juicio, el aspecto "negativo" de la intervención de Puente-Ojea. Por lo que respecta a la "contundencia", hay cosas en las que la contundencia se deriva casi directamente (siempre hay interpretación) de los mismos datos: si alguien quiere contradecir... a lo mejor acaba en "creacionismos". Pero me parece que hay otras cosas en las que la contundencia se acerca al dogmatismo: "esto es así... y no hay vuelta de hoja"... pero, a lo peor, sí la hay: la historia de la ciencia está llena de casos aplicables y, en tales situaciones, la contundencia es contraproducente. Por último, me parece que el edificio intelectual no se edifica en plan "vencedores y vencidos", de "poseedores de la verdad y pobres ignorantes". Me parece que tiene más de cooperación y, por cierto, en este sentido, creo que a los científicos no nos vendría mal acudir al esquema medieval de las disputationes, que incluso aparece en las Summae... Son un auténtico modelo de trabajo... Hasta luego.

21 julio, 2006 09:43  
Blogger AGRA said...

Estoy de acuerdo con Puente Ojea aunque también es verdad como se ha comentado que a veces da la sensación de que "sienta cátedra", lo cual no favorece mucho la crítica constructiva (además de que a mucha gente le sienta mal).

Sin embargo, sí que me parece que, sobre todo, en el tema religión-ciencia (neurociencias) hay que ser lo menos ambiguo posible y no dejarse llevar por lo políticamente correcto. Es decir, lo que conocemos actualmente acerca del cerebro va claramente en contra de lo que sugieren (dogmáticamente) algunas religiones (ejem, cristianismo), como ya habeis comentado. De manera que el "ciencia versus religión" de S J Gould, como dos magisterios diferentes pero compatibles creo que no se sostiene. Siempre y cuando no entremos en la religión "a la carta", en la que al final todo es compatible con todo! (sí, ya sé que este tema es complicado).

En un curso de El Escorial acerca de los evangelios Puente Ojea dijo que lo que se relata en los evangelios canónicos era una mentira, estrictamente hablando. Mucha gente se escandalizó..., pero por lo que comentaron de los estudios históricos acerca de esos textos habría que darle la razón. ¿Es esto ser radical?

Tito

21 julio, 2006 17:51  
Blogger Illaq said...

Interesante... En mi opinión, es obvio que la "duplicidad magisterial" gouldiana no sirve, si de ciencia estamos hablando. El problema es que, cuando del dato y la interpretación científica del mismo (plano gnoseológico científico) se pasa a tratar de derribar una metafísica, ya no estamos en ciencia, sino en otra metafísica (me refiero a "metafísica" en sentido filosófico estricto). Hay una especie de quiebra gnoseológica, porque la metódica científica no concuerda con la filosófica (como tampoco con la matemática, por ejemplo). El salto es admisible, ¿cómo no?, pero no es científico, es filosófico, basado en datos científicos, pero filosófico... La ciencia no es "el conocimiento", sino un "modo de conocimiento" (en esto me voy a detener aquí, porque este tema da para 54 posts y 8 libros).
Con respecto a la cuestión de "la verdad de los evangelios", me parece que hay que cogerla con papel de fumar. Me explico: como cualquier texto, antes de analizar, hay que situarlo: autor (si es posible), circunstancias en las que está escrito, motivo de su escritura, género literario, etc. En mi opinión (y tampoco me voy a extender aquí demasiado por las mismas razones apuntadas), simplificando mucho, en los evangelios hay textos que pueden considerarse estrictamente históricos sin grandes problemas; hay otros que son claramente contextuales y cuya interpretación, por lo tanto, hay que hacerla con respecto a contexto y motivos, y hay otros que son metafóricos. Es difícil, en contra de Puente Ojea, que se puedan considerar "mentira", aunque él guste de afirmarlo. Eso no es ser radical, es meter con calzador una ideología. Salvando las distancias, es como si yo afirmara que determinados textos ugaríticos (s. XIV a. de C.) son falsos. Estoy seguro de que Puente Ojea nunca diría que tales textos son falsos; claro que los textos a los que me refiero solo llegan a pasar a la tradición judeocristiana a través de algún salmo (s. XII a. de C.) y de ahí a determinadas tradiciones y textos del Antiguo Testamento, y después al Nuevo. En fin, lo que expongo son opiniones, aunque creo que con un fundamento bastante sólido. Personalmente, no me guiaría en estos terrenos por Puente Ojea. Las afirmaciones que suele hacer con respecto a lo religioso, en general, y a lo cristiano, en particular, no me escandalizan en absoluto, porque tengo la sensación de que obvia con facilidad los aspectos que no concuerdan con su pensamiento. No me cabe duda de su erudición, pero sí de su capacidad crítica (en el sentido de "crítica filosófica"). En resumen, desde mi punto de vista, yo no diría que es "radical", porque la radicalidad es muy buena, cuando hay auténtica "raíz". La idea que me da de él mismo es "reactiva". ¡Ojo!, y esto no invalida "toda" su labor intelectual...

21 julio, 2006 19:19  
Blogger AGRA said...

Illaq:

En mi opinión, es obvio que la "duplicidad magisterial" gouldiana no sirve, si de ciencia estamos hablando. El problema es que, cuando del dato y la interpretación científica del mismo (plano gnoseológico científico) se pasa a tratar de derribar una metafísica, ya no estamos en ciencia, sino en otra metafísica (me refiero a "metafísica" en sentido filosófico estricto). Hay una especie de quiebra gnoseológica, porque la metódica científica no concuerda con la filosófica (como tampoco con la matemática, por ejemplo). El salto es admisible, ¿cómo no?, pero no es científico, es filosófico, basado en datos científicos, pero filosófico... La ciencia no es "el conocimiento", sino un "modo de conocimiento"

Muy interesante este asunto. Estoy ¿casi? plenamente de acuerdo. El problema no surge cuando el "dato científico quiere derribar una metafísica", sino cuando "la metafísica quiere explicar el dato científico" (que es lo que ocurre con la idea de Dios). En un plano filosófico "estricto" (si esto tiene sentido) es posible que la ciencia no puede influir en la metafísica. Pero en mi opinión, la ciencia si puede aportar un dato positivo para esclarecer cuestiones que tradicionalmente han estado en el ámbito filosófico, y me refiero, como he apuntado, al problema de la naturaleza humana. O al menos puede decir lo que no es la naturaleza humana, por ejemplo una creación divina. Imagino que estamos de acuerdo: el salto no es científico, es filosófico.

Por supuesto la ciencia es "un modo de conocimiento", pero lo interesante es aclarar que es el mejor (resultados más fiables y reproducibles) modo de conocimiento del mundo físico. Existen otros modos de conocimiento pero que son útiles para acercarse a otros objetos, por ejemplo el mundo subjetivo. Insisto, el problema surge cuando se utilizan estos modos de acercamiento al mundo subjetivo para entender el mundo físico. Bueno, supongo que seguimos estando de acuerdo.

Lupe

24 julio, 2006 23:26  
Anonymous Anónimo said...

He encontrado una entrevista muy interesante a Puente Ojea: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=38070205&iCveNum=10820

03 febrero, 2009 18:08  

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