12 marzo 2009

Cerebro y magia

Imaginemos un mago que nos muestra en su mano izquierda un cubilete metálico vacío y en la derecha una moneda. Poco después deja caer en el cubilete la moneda y oímos un sonoro “clong”. A continuación alza su mano derecha, dirigiendo su mirada hacia ella, y con un rápido movimiento hace aparecer otra moneda que arroja al cubilete (oímos otro “clong”). El mago repite esta operación dos, tres... hasta seis veces y finalmente nos muestra el cubilete conteniendo las monedas que ha ido arrojando en él. ¿Cómo ha sido posible este prodigio? La mayoría contestaría que “la mano es más rápida que el ojo” y que no hemos podido ver cómo el mago va sacando las monedas de su mano derecha utilizando algún truco. La realidad, sin embargo, es que el mago no ha engañado a nuestros ojos sino a nuestro cerebro: las monedas siempre han estado en la mano izquierda, la que sostiene el cubilete, y el sonido que escuchamos se produce cuando deja caer una moneda, pero de su mano izquierda (por supuesto que en su mano derecha siempre hay otra moneda que debe hábilmente esconder y hacer aparecer). El mago demuestra tener así una gran intuición sobre la cognición humana ya que por un lado nos fuerza a dirigir nuestra atención (con su mirada) a la mano derecha, haciéndonos creer que ahí se encuentra el truco, y por otro nos induce a creer en una falsa relación causa-efecto para explicar el sonido que escuchamos (las monedas que aparecen en su mano derecha son arrojadas al cubilete).

Desde hace mucho tiempo la ciencia (en particular la psicología y la neurociencia) se ha interesado por este conocimiento intuitivo y práctico que los profesionales de la magia tienen de los procesos cognitivos. Un interés que se remonta a finales del siglo XIX, con estudios acerca de si los magos poseen capacidades motoras por encima de la media (en línea con la supuesta superioridad de la mano sobre la vista). En años recientes este acercamiento científico al mundo de la magia se ha revitalizado, y buen reflejo de ello es el simposio organizado en el 11th Annual Meeting of the Association for the Scientific Study of Consciousness (Las Vegas, junio de 2007) con el nombre de The Magic of Consciousness Symposium en el que se reunieron famosos magos estadounidenses (como James Randi) y científicos y filósofos (como Daniel Dennett) para discutir sobre estas cuestiones. El objetivo de estas reuniones es, por supuesto, diferente para unos y para otros: mientras que los magos quieren conocer las “debilidades” de nuestro sistema cognitivo para mejorar sus efectos mágicos, los neurocientíficos, sin embargo, buscan desarrollar nuevos métodos a partir de los trucos de magia que les permitan manipular en el laboratorio procesos cognitivos tales como la atención o la percepción sensorial. El objetivo último es por supuesto conocer mejor los sustratos neurobiológicos de dichos procesos: ya se están aplicando técnicas de neuroimagen para estudiar que circuitos son responsables por ejemplo de “ilusiones cognitivas” tales como aceptar causas mágicas para efectos imposibles (p. ej. la desaparición de un objeto).

El próximo 17 de marzo hemos organizado un seminario con el título “Cerebro, Ilusionismo y Consciencia” que sentará en la misma mesa a un neurocientífico, Salvador Soto-Faraco de la Universidad Pompeu-Fabra, y a un mago, Ramón Riobóo, autor del libro “La Magia Pensada: Magia con el Cerebro”. Se celebrará en la Facultad de Medicina de la UCM en el marco de la Semana Internacional del Cerebro 2009. La pregunta planteada: ¿Pueden los neurocientíficos estudiar los mecanismos cerebrales de la consciencia a partir de los trucos de magia?


Lupe

PD: Este apunte está escrito a partir de un artículo publicado en la sección Otra Mirada del periódico Tribuna Complutense (nº 83, 10 de marzo de 2009).

Sobre este tema se puede encontrar más información en la página de Susana Martínez-Conde, organizadora del simposio de Las Vegas.

Hace ya algún tiempo, en El cerebro de Darwin publicaron un par de apuntes sobre este tema que contienen ademán un montón de enlaces interesantes: Magia y cerebro o cómo Tamariz engaña a nuestras neuronas y Magia y cerebro (II).

3 Comments:

Anonymous Mago said...

Ya lo decía FU-MANCHU: "La mano es mas rapida que la vista, El cerebro es mas rapido que las manos, Asi que hay que atacar al cerebro"
Mago LEINAD

11 agosto, 2009 18:50  
Anonymous Programador SEO said...

Para mí un buen mago es aquél que puede vivir la magia en lo cotidiano.
No quién puede engañar a los demás.
Programador SEO

21 marzo, 2011 23:43  
Anonymous Trucos de Magia said...

La Prestidigitacion es el arte de engañar honradamente a los demas con el fin de divertirlos

28 julio, 2011 17:11  

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