27 noviembre 2005

La conducta moral humana ¿Neuronas del bien y del mal?

“La invención de la moral”. Es el título de una conferencia que vi anunciada hace unos días. Y me llamó la atención. Título que venía a cuestionar algo que parece tan absoluto y tan obvio como la noción de lo que está bien o mal en lo que respecta a nuestra conducta. ¿Acaso la moral depende del momento histórico? Según el conferenciante, filósofo e historiador, la moral, así como la entendemos actualmente, es un concepto inventado a partir de la época de Nicolas de Maquiavello (1469- 1527) y Jehan de Mandeville (1300-1372) y en contraposición a las fórmulas moralmente discutibles preescritas por estos autores (véase, por ejemplo, en el diccionario, “Maquiavélico”: que tiene características como la perfidia, la falta de escrúpulos y la astucia.). Parece ser que desde un punto de vista histórico la noción de moral no ha existido siempre, o al menos, no ha sido siempre la misma. Entonces, el criterio de lo que está bien o está mal no es absoluto ni obvio.

La definición de moral (del latín moralis) o ética (del griego ethikos) en origen hace referencia al consenso en las costumbres de un grupo social, o a una indicación para actuar de una manera determinada pero no de otras. Estamos hablando de conducta. Entonces, ¿podemos hablar de la moral en términos neurobiológicos? Creo que hoy en día, siglo XXI, la mayoría coincidiremos en que sí. Sin embargo, algunos dirán que sólo en tanto en cuanto la moral requiere los más altos niveles de razonamiento frío y objetivo, que supuestamente reside en áreas “superiores” de nuestro cerebro. Según esta perspectiva, la moral nos aporta una serie de reglas objetivas que nosotros asumimos y utilizamos en nuestra conducta social. Esta visión da pie a considerar la moral como algo de corte sobrenatural (el Bien y el Mal), absoluto y que nos viene dado (léase, moral religiosa). Incluso se ha visto en la moral humana algo que enaltece nuestro cerebro y lo pone a años luz del cerebro del resto de los animales, incapaces de distinguir el Bien del Mal. ¡Nada más lejos de la realidad! La verdadera perspectiva, según recientes estudios en el campo de las neurociencias, es que la moral es una cualidad intrínseca a nuestra conducta social, y que por tanto es subjetiva. El desarrollo adecuado de la conducta moral requiere cualidades como la motivación y la emoción, y depende del funcionamiento de áreas específicas de nuestro cerebro. Dicho sea de paso, según la neurobiología actual, el razonamiento siempre implica un componente emocional (ver “El error de Descartes” Antonio Damasio), y en muchos casos cuando éste falta se habla de patologías en la conducta (ver más abajo).

La capacidad de decidir si algo está bien o no en nuestra convivencia social diaria depende de la correcta interacción entre áreas determinadas de nuestro cerebro. ¿Por qué sabemos esto? Como en otros campos de las neurociencias, el conocimiento acerca de la conducta moral está siendo posible gracias a los cambios documentados de esta conducta en pacientes con un malfuncionamiento cerebral, en donde se pueden discernir lesiones concretas en áreas específicas del cerebro. Ejemplos claros de cambios en la conducta moral se dan en pacientes con daño en el lóbulo frontal. En un reciente trabajo de Antonio Damasio y sus colaboradores (Anderson SW et al., Nature Neuroscience, 2, 1032-1037, 1999), se describe la historia clínica y los resultados aportados por técnicas de imagen cerebral, de dos pacientes con lesiones en la corteza prefrontal. En edad escolar, sus profesores observaban que estos sujetos “nunca mostraban sentimientos de culpa o remordimiento por sus actos”. No se encontró en ellos ninguna evidencia de empatía, culpaban a otros de sus dificultades sociales y eran incapaces de tomar decisiones o evaluar las consecuencias de sus actos. La lesión en la corteza prefrontal, sobre todo si se da a edades muy tempranas, tiene como consecuencia un desarrollo anormal de la conducta moral en estos individuos. Estos sujetos mostraron, por otro lado, capacidades intelectuales normales como, por ejemplo, aritmética mental, razonamiento verbal, percepción visuoespacial. Según los autores, el daño en esta área cerebral puede comprometer el papel crucial que juegan las emociones en la toma de decisiones en un contexto social determinado. Además de estos estudios de lesión, otras investigaciones han mostrado mediante técnicas de imagen cerebral que la activación de áreas como la corteza prefrontal y la amígdala se correlaciona con el contenido moral (en algunos casos violaciones morales) de fotos observadas por los sujetos sometidos a experimentación (Harenski CL and Hamann S, Neuroimage, 2005). En base a estos y otros muchos estudios, actualmente hay diferentes modelos que tratan de explicar cómo emerge el fenómeno de la moral a partir del funcionamiento de nuestro cerebro (Moll J et al., Nature Reviews Neuroscience, 6, 799-809, 2005).

Hace varios meses vi anunciado un congreso que iba a tener lugar en Paris en Enero de 2005 titulado “La neurobiología de los valores humanos”. Y pensé que el futuro está más cerca de lo que pensamos. Reconozco que dejar los Valores humanos en manos de algo tan maleable y sujeto a cambios como es el cerebro, produce una incómoda sensación de desasosiego. ¿Se cierne sobre la Humanidad un relativismo moral devastador? Porque..., ¿cuándo es alguien bueno o malo? ¿Dónde quedan el premio y el castigo? ¿Cómo podemos recriminar a alguien por actuar amoralmente si es víctima de una lesión en su cerebro? Creo que las sociedades de un futuro no muy lejano tendrán que redefinir muchos conceptos como responsabilidad, culpa, remordimiento y libertad. ¿Llegaremos algún día a asumir esto? ¿Llegaremos a asumir que el único Juicio Final que va a tener lugar está ocurriendo constantemente en nuestro cerebro?

Tito

12 Comments:

Blogger AGRA said...

¿Es nuestra conducta moral fruto de la selección natural? Los autores del artículo anteriormente citado (Moll J et al., Nature Reviews Neuroscience, 6, 799-809, 2005) afirman que “la moral es producto de la presión evolutiva que ha modelado nuestra conducta social (procesos cognitivos y motivacionales), desarrollada en cierto grado con anterioridad por nuestros ancestros, en formas humanas únicas de experiencia y de conducta”. Añaden que “la evolución de la corteza prefrontal está íntimamente relacionada en la emergencia de la moral humana”. Supongo que hay mucho que discutir a este respecto. Sinceramente no sé hasta qué punto llega el papel de la selección natural en lo que entendemos como moral. Lo que sí parece claro es que las bases de esta conducta social se encuentran en otros primates y por tanto no resulta descabellado pensar en una raíz biológica que hay podido estar sujeta a los mecanismos de selección natural (¿individual, de grupo?). Estoy pensando en un ejemplo que utiliza R. Dawkins: el incesto. Aunque, por supuesto, no podemos desdeñar el papel de la cultura en la conformación de los criterios morales tal y como los vemos ahora (siento cierto recelo en algunos aspectos de lo que se denomina hoy “psicología evolutiva”). En cualquier caso, creo que la sociobiología tiene mucho que decir en este debate.

Tito

27 noviembre, 2005 14:20  
Anonymous Colada said...

Un tema sin duda interesante, el expuesto por Tito. Aunque viendo que se trata de Tito uno no puede evitar estar en guardia. No he asistido a la conferencia del historiador pero me asaltan varias dudas. Primero que la noción de moral actual no ha existido siempre. Tal vez tenga razón el conferenciante que el concepto actual no era el que manejaban griegos o chinos en el pasado pero eso no significa que no existiera; llámese moral, ética (curioso que provenga del latin y griego) o virtudes cívicas entre ciudadanos de las grandes urbes de la antigüedad pero obviamente existía un código. Ha existido siempre una noción de moral y lo que ha hecho es reflejarse en las sociedades donde se desarrolla. El ultimo inciso, recordar que la etica o la moral (me es indiferente, por que moral no pertenece a la religión) son el brazo de la filosofia encargado de revisar el encaje de ideas y sociedad.
En cuanto al origen subjetivo de la moral, no puedo más que estar de acuerdo. Puesto que existen distintos individuos existen diversas formas de enfrentar moralmente una situación. Es interesante los diversos estudios neurobiologicos sobre la moral aportados, sin embargo vamos a distintos puntos me temo. El hecho de conocer como funciona cada elemento mecánico de un automóvil, individualmente o de forma colectiva no nos dice en que dirección va. Saber como emerge la moral a partir del funcionamiento de un cerebro no es suficiente para conocer el código ético de una sociedad. Entiendo la neurobiología de valores humanos como el estudio del contenedor pero no del contenido. Cierto que el vino se adapta a la forma de la copa pero no todos los vinos son iguales (algunos solo merecen el tetrabrick). A partir de aquí ¿se cierne la humanidad ante un relativismo moral? No. El hecho esta en que a pesar de que dos individuos sean diferentes pueden mostrar un mismo código moral. Es mas, sociedades distintas alcanzan normas éticas similares. Tal vez el cerebro humano ni es tan maleable ni abierto a cambios extremos. La bondad o maldad de un sujeto no dependerá del disparo coordinado de grupos de neuronas en nuestros cerebros sino si esa actividad cerebral coincide con el resto del grupo que me rodea. Terminando ojala fuera tan sencillo esperar que el que actúa amoralmente en la actualidad (por ejemplo, abrochándose un cinturón de explosivos a la cintura) sufre un problema en la región frontal pero me temo que esos son casos clínicos excepcionales. Me temo que analizando los cerebros y la emergencia de la moral de aquellos que consideramos amorales no es muy distinta de los que están dentro de la norma ética. En cuanto a lo del Juicio Final…me conformo con elegir bien ahora.

30 noviembre, 2005 00:03  
Blogger Asigan said...

Una cosa es la moral, en tanto código moral con prescripciones concretas, y otra es la ética, como reflexión acerca de los problemas que sin duda se plantean a la acción humana.

Saber si está bien matar por codicia o por razones de otro tipo sigue siendo posible y me parece que es muy cierto que, casos fronterizos o extremos aparte, los códigos morales y su modo de imposición siguen tenidendo influencia. El terrorismo, por ejmplo, sigue explicandose mejor como fruto de la adopción de un código moral concreto que como el resultada de la asociación espontánea de personas emocionalmente alterados.

02 diciembre, 2005 09:20  
Blogger AGRA said...

Está claro que el tema de la moral es un tema peliagudo. Y creo que son muy interesantes los comentarios que se han hecho al respecto. Aunque en algunos aspectos no estoy del todo de acuerdo.

En mi opinión, y en esto sí que estoy de acuerdo con los últimos comentarios, los códigos morales de una sociedad no son, ni pueden nunca ser, impuestos por lo que diga la neurobiología. El hecho de que fumar provoque cáncer no debe imponerme si yo debo fumar o no. El código moral (lo que está bien o lo que está mal) lo decidiremos arbitrariamente todos los que formamos la sociedad según nos interese y al que se salga de ahí (por la razón que sea) lo juzgaremos y le apartaremos de ella. Y con esto supongo que estaremos de acuerdo en que la moral es subjetiva y arbitraria, no es un código que nos es dado del "más allá".

La cuestión para mí crítica es que la moral refleja una conducta social. Y esa conducta social pasa inexorablemente por el cerebro (como lo que vemos, oímos, etc) en el sentido más radical, desde que evaluamos y procesamos nuestro entorno social (lo que piensa la gente a nuestro alrededor) hasta que tomamos la decisión que creemos conveniente. Pienso que el cerebro no es continente, recipiente de normas morales, la conducta moral es una conducta que emerge de la actividad de áreas en interacción de nuestro cerebro. Los valores humanos surgen de ahí, son creados por nuestros cerebros si funcionan adecuadamente! Y si hay algún daño en estas áreas es posible que o bien no sea capaz de evaluar lo que piensa el grupo que me rodea o bien no puedo reaccionar como ellos esperan que reaccione, o como es esperable reaccionar desde un punto de vista biológico.
Es verdad que los casos clínicos expuestos son extremos, pero eso no significa que no haya un rango de variaciones en dónde podrían entrar conductas más o menos anómalas (o, al menos, diferentes a la media). De hecho se ha sugerido la posibilidad de que microlesiones en la corteza prefrontal puedan influir en la variabilidad de la conducta humana que vemos.

Por supuesto que la educación desde la sociedad en la que se vive es fundamental para la conducta moral de un individuo como para cualquier otra conducta, pero el individuo no asume sin más unas serie de normas morales, y si las respeta es bueno y si no es malo... Si tiene un problema en su corteza cerebral visual, posiblemente tenga problemas de visión, quizá sea invidente (aunque por eso no le meteremos en la cárcel). Si tiene un problema en su corteza prefrontal, posiblemente tenga problemas con su adaptación a las normas morales asumidas por el resto del grupo que le rodee.

Por otro lado, pienso que el hecho de que en muchas sociedades coincidan normas morales es una pista para pensar que hay raíces biológicas que han tenido un valor evolutivo en moldear la conducta moral de nuestra especie.

¿Qué es elegir bien? ¿Acaso en una situación de guerra no es "elegir bien" matar? Creo que el cerebro es muy moldeable (plástico). Se puede entrenar a gente a que piense (y esto significa cambios más o menos sutiles en sus cerebros) que es algo normal lo que para otros son verdaderas aberraciones. Después del entrenamiento (o lavado de cerebro)..., ¿como vamos a criticarles porque son "malos"? Bueno... todo esto es un tema muy complejo... y muy interesante para discutir. Y al final llegaríamos entre otras cosas, supongo, al libre albedrío.

En cualquier caso, pienso que teóricamente podría haber tantos códigos morales como cerebros repartidos por el planeta... aunque en muchísimos casos estos códigos coincidan!

Tito

02 diciembre, 2005 17:58  
Blogger Asigan said...

Yo creo que el hecho de que existan tantos códigos morales parecidos podría explicarse mediante dos recursos generales:

La unicidad básica del cerebro humano.(O del Sistema Nervioso humano)

La relativamente limitada variedad de presiones a las que se ven sometidos en un contexto social.

En parecidas situacones, reaccionan de manera parecida.

Yo creo que es posible una reflexión objetiva acerca de lo que está bien y de lo que está mal a partir de esas premisas.

En unas circunstancias concretas, por ejmplo, ante un ataque , puede alcanzarse un consenso universal en que repeler ese ataque es algo que está bien. Y creo que ese ataque podría ser así mismo juzgado depndiendo de las características concretas del suceso tomado como un todo. Un ataque motivado por interese egoistas sería unánimemente rechazado.

Así, puede acogerse un cierto relativismo moderado respecto d elas circunstancias que podría considerar que en el seno de determinadas situaciones, detrminados actos serían aceptables, auqnue pudieran ser rechzables en otros.

Un caso como el infanticidio sería un ejemplo muy interesante para contemplar desde esta perspectiva.

Lo importante que quiero expresar es que la moral no es personal, sino social y adecuada a las circunstancias concretas de la sociedad seno. Pero que eso no significa que toda moral carece de valor, o que toda respuesta a cada situación concreta sea igualemnte afortunada.

Si es posible expresar un juicio acerca de si determinadas soluciones morales son eficaces a la hora de enfrentar una presión determinada, no veo por qué no sería posible un juicio puúramente ético acerca del valor relativo entre esas mismas soluciones.

03 diciembre, 2005 09:31  
Blogger AGRA said...

Yo creo que no existe objetividad acerca de lo que está bien y está mal. Bueno, existe la que nos dicta la pura biología (donde entra la sociedad, que también es en cierto modo biología), es decir que podríamos aceptar que está mal matar a otro individuo de nuestra especie como algo objetivo en ese sentido. Matar a un individuo de otra especie no lo vemos moralmente reprobable, ¿debería serlo?

Pero, aparte de eso, no veo cómo ni quién ni bajo qué criterios se puede determinar objetivamente lo bueno de lo malo. Porque llegar a un consenso, que es totalmente válido, es subjetivo (dependerá de quién llegue a ese consenso). Por tanto si un grupo decide, en unas condiciones determinadas, que la lucha violenta es un deber moral, ¿está bien o está mal? Creo que para ese grupo está bien. Para sus cerebros es correcto.

¿Cómo podemos decidir si un código moral es más afortunado o mejor que otro? ¿Cuándo una solución moral es eficaz, y para quién?

Ética: precisamente los últimos avances en neurobiología tienen profundas implicaciones éticas. Y entonces pienso que estamos llegando a una especie de "singularidad mental". Me refiero a una pregunta como esta, ¿hasta qué punto es ético poner en cuestión la propia ética?

Tito

03 diciembre, 2005 19:12  
Blogger AGRA said...

Un debate tan animado y yo sin participar. Bueno creo que mi contribución se quedará en algún punto intermedio entre los comentarios ya realizados.

La neurobiología no puede decirnos si el comportamiento de una persona es bueno o malo, salvo al reconocer la existencia de un repertorio muy básico de comportamientos sociales heredados de nuestros antecesores no humanos (el cuidado de nuestros semejantes, la constante lucha por la dominancia,...). Pero si nos puede informar sobre la "madera" de la que está echo ese comportamiento (de los mecanismos que lo han originado). El ser humano ha evolucionado como un animal social y los mecanismos neurobiológicos que rigen su conducta están adaptados para integrar a los individuos en las sociedades (desde los primitivos grupos de cazadores-recolectores hasta las complejas sociedades modernas). Estos mecanismos incluyen por tanto los procesos de percepción del entorno social y del comportamiento de otros individuos, así como los de evaluación de las consecuencias de nuestos comportamientos dentro de un determinado contexto cultural y social (teniendo en cuenta, como comentó Tito, que en este caso el ánalis racional frio tendría unas consecuencias negativas para el individuo). Es decir la neurobiología nos dice nada más (y nada menos) como un individuo actúa para adaptarse a los codigos morales de su contexto socio-cultural.

Dicho esto pienso que no tiene mucho sentido hablar de arbitrariedad y relativismo absoluto: la sociedad que hubiera adoptado como mandamiento "mata a tu vecino tan pronto como tengas oportunidad" en vez del clásico "no matarás" posiblemente hubiera sido una sociedad que no hubiera prosperado (en competencia con otras sociedades de su entorno). La sociobiología (a lo Wilson) o la antropología cultural (a lo Harris) nos explicaría incluso como la excepción en tiempos de guerra a la norma "no matarás" sería un concepto cultural que se habría seleccionado en el proceso evolutivo de las sociedades. Creo por tanto que existe un conjunto de valores morales que en el contexto histórico actual generarían un consenso universal de aceptación (no entraré a discutir cuales podrían ser esos valores aunque tengo mi opinión). En la tendencia actual de homogeneización de las sociedades me parece que no tiene sentido acudir al multiculturalismo para negar esta posibilidad de consenso (de hecho, salvo en el caso de los distintos fundamentalismos, ese consenso existe). La conducta amoral de un individuo podría estar originada por un amplio rango de causas, entre las que las más extremas serían las causadas por lesiones de determinadas áreas cerebrales. Pero en determinadas circunstancias, la conducta amoral puede ser la más beneficiosa y recompensante para un individuo, una vez evaluado los riesgos de dicha conducta. Y entre esos riesgos se encuentra el rechazo de la sociedad (lo que puede incluir la privación de libertad y en algunos estados la pena de muerte).

En resumen, conocer que la compasión por un niño que sufre surge de la activación de un conjunto integrado de áreas cerebrales no supone que estamos determinados neurobiológicamente a ayudar a ese niño (salvo si es nuestro hijo). Pero esto no implica negar que lo más probable sea que, independientemente de la cultura, tendamos a ayudar al niño porque hemos sido educados para hacerlo ya que seguramente es un comportamiento beneficioso para la sociedad (esperamos que otro hubiera hecho lo mismo en caso de que el que sufre fuera mi hijo). En ningún caso digo que ayudando al niño he obrado bien sino que viendo al niño sufrir yo he sufrido y ayudandole yo me he sentido aliviado (y en esto tiene mucho que decir la neurobiología).

Bueno, algo tenía que decir.

Lupe

PD: Espero que los proximos debates se centren en temas menos "peliagudos" como por ejemplo el efecto de los electrodomésticos en los poderes psi (más que nada porque me ha dejado extenuado el escribir este comentario).

05 diciembre, 2005 00:09  
Blogger Asigan said...

Bueno, cuando digo objetivo me refiero a la misma intersubjetividad que permite alcanzar un consenso acerca de que la realidad es algo externo e independiente de nosotros y que permite la actividad científica.

Desde luego, existe un verdadero problema incluso a la hora de definir que cosa sea lo bueno y lo malo. Pero me parece que podemos esperar calificar de malo el asesinato indiscrimando y arbitrario sin demasiados problemas. Me parece que se enfrentaría a una tarea difícil quien pretendiera decir que la aniquilación sistemática de seres humanos perpetrado por el régimen nazi en los años 40 es algo que no puede calificarse de bueno o malo, y precisaría de buenas dosis de cinismo que ayudaran a los argumentos que pretendieran fundamentar que quienes condenan esos actos actúan bajo influencias subjetivas culturales.

No quiero decir que no exista esa influencia cultural, ni que en determinados casos esta no sea el verdadero parámetro que decide acerca de que determinadas cuestiones puedan ser calificadas de buenas o malas. Pero puede decidirse no solo acerca de si una norma cumple su función chesionadora social con eficacia, también es posible decidir entre dos normas qaue pudieran cumplir esa función.

Tal vez la base biológica influya en el sentido de hacernos aborrecer el homicidio, pero si es así, la facilidad con que esa tendencia se ha vencido a lo largo de la historia debería hacernos reflexionar. Y si es el caso contrario, si la biología favorece el homicidio, la actual corriente en contra del mismo sirve igualmente para ello.

¿Hay un conflicto entre el fundamento biológico y el social? ¿Decide en última instancia el "instinto social" convertido en necesidad al biológico que nos impele a ser vencedores"?

Uf...

05 diciembre, 2005 10:18  
Blogger AGRA said...

Cierto. No tiene sentido hablar de relativismo absoluto al igual que de objetividad absoluta, ya que estamos de acuerdo en que hay una serie de limitaciones biológicas. Entonces hablamos de consenso. Pero para muchos sectores (como el religioso, y no sólo) no es cuestión de consenso... hay una "verdad" absoluta o un "Bueno y Malo" absolutos que se anteponen al consenso. Pienso, y supongo que estaremos de acuerdo, en que ya la neurobiología puede decir que esos absolutos, en el tema de la moral, no existen. ¡Y esto para mí es un paso de gigante!

En cualquier caso es fácil hablar de consenso cuando hablamos de temas como el homicidio. Pero, ¿qué pasa con otra serie de normas más "moderadas" que consideramos buenas o malas? Altruismo-egoismo, por ejemplo. También en este caso la sociobiología o la antropología cultural tendrían mucho de decir.

A mí me parece que el conflicto entre biología y sociedad es sólo en apariencia. Al final la respuesta está en la biología... es necesario, de otro modo no estaríamos aquí discutiendo. Porque la sociedad, en último término, nos guste o no, es biología. Es un ejemplo ilustrativo el del niño que sufre... yo le voy a ayudar (bueno socialmente) porque haciéndolo me "siento bien" y eso tiene un valor biológico importante. La Madre Teresa de Calcuta hizo lo que hizo porque se sentía bien haciéndolo. De otro modo tendremos que admitir que su cerebro era sobrenatural... ¿Merece, entonces, ser premiada por ello? (quizá éste sea otro debate)

Tito

05 diciembre, 2005 20:11  
Anonymous Jose R. Chavez S. said...

Pienso que mucho de los hechos acontecidos pueden ser explicados con la TELEBULIA
Jose R. Chavez Serna

25 enero, 2006 21:42  
Anonymous mar said...

Pero, ¿el cerebro es modificable a partir de experiencias en el niño o el adulto, o no?
Es básico conocer esta cuestión para poder tomar decisiones en cuanto a las obligaciones sociales de los individuos.
Pero hay otra cuestión importante también. Aunque haya ausencia de responsabilidad social en un individuo con una lesión en el lóbulo prefrontal; no podemos perder de vista que es una persona peligrosa, y por tanto, el trato que se le debe dar, ha de ir acorde a las circunstancias.
¿No existe entonces el libre albedrío?
¿Están nuestros respectivos futuros absolutamente determinados por la neurología?
¿Qué papel juega aquí entonces el ambiente y la educación?

Cada vez veo más claro, que el hombre está en una etapa incipiente en su evolución y que no todos evolucionamos al mismo ritmo. Nuestra evolución no es lineal.
Unos consiguen un alto desarrollo moral, emocional e intelectual y otros están en las antípodas, todavía. Parecería que aún están en el paleólítico o quisieran estarlo, porque constantemente, se excusan echándole las culpas de cualquier comportamiento propio a lo que conservamos de nuestra naturaleza más ancestral.

26 febrero, 2010 20:26  
Anonymous Anónimo said...

Como podemos seguir sugiriendo el libre albedrio, cuando nuestro cerebro esta constante mente almacenando cantidades enormes de información de la que ni siquiera un gran porcentaje de esta no somos capaces de coordinar conscientemente?

27 mayo, 2011 22:20  

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