02 noviembre 2005

¿Podemos fiarnos de los evangelios? III De los evangelios a las "neuronas de la fe"

La teología cristiana se fundamenta en la historia de Jesús que se refleja en los evangelios canónicos. ¿Y la fe cristiana? En principio parece lógico pensar que la fe cristiana tenga la misma raíz, la misma base racional. Porque uno tiende a pensar que la fe como cualquier otra creencia, sea ésta de la naturaleza que sea, tiene que tener algún fundamento racional, algo que la justifique, aunque no requiera pruebas científicas para consolidarse y extenderse. Sin embargo, de ser esto así, surge la siguiente pregunta, ¿qué ocurre si se puede “demostrar” a través del estudio crítico de los evangelios y su contexto histórico, que lo que fundamenta la fe, en este caso la fe cristiana, es una ficción literaria que carece de valor histórico? En ese caso la fe debería extinguirse o cuanto menos debilitarse. ¿Es esto así? No, y aunque a primera vista resulte incoherente, lo cierto es que la fe o creencia en Jesucristo parece independiente de la veracidad de la historia de Jesús. ¿Dónde está el truco? Pero vayamos por partes. ¿Se puede realmente argumentar la falsedad histórica de lo narrado en los evangelios canónicos? Sí. Precisamente este es el contenido de las dos anotaciones anteriores de esta serie. Por un lado, el estudio histórico-crítico de estos textos concluye que son obras de ficción literaria con mucho valor apologético y poco valor histórico (¿Podemos fiarnos de los Evangelios? I. Religión, textos sagrados... neurociencias). Por otro, que la resurrección de Jesús, el núcleo central de la teología cristiana, fue una invención del evangelista Marcos para salvar la muerte accidental e inesperada de Jesús (¿Podemos fiarnos de los evangelios? II. Del Jesús de la historia al Cristo de la fe). Y ahora, ¿afecta esto a la fe de los creyentes? O, dicho de otro modo. El conocimiento de la falsedad histórica de la vida y obra de Jesús (narrada en los evangelios canónicos, se entiende), y por tanto de la raíz fundacional del cristianismo, ¿no merma la fe del creyente?

Después del martirio y la muerte de Jesús, sus discípulos siguieron asistiendo al templo actuando en concordancia con la ley judía. Pero poco a poco comenzaron a surgir diferencias entre el propio judaísmo y su nueva variante, el cristianismo primigenio. Es en el año 49 de nuestra era cuando tuvo lugar el Concilio de Jerusalén, para algunos el punto de inflexión a partir del cual surge la nova religio, el origen del cristianismo en su versión más primitiva. En este concilio se discute la ruptura con el judaísmo, qué se acepta y qué se rechaza de la ley judía. Entre otras cosas, se pone en cuestión el ritual de la circuncisión, la prohibición de manjares impuros y el sábado. Se considera que desde este año hasta la escritura del evangelio de Marcos se da la ruptura definitiva. La nueva corriente o religión se separa del judaìsmo (oficial) y se empieza a consolidar el secreto mesiánico de Jesús (en realidad, se sustituye un secreto mesiánico por otro). Y así, poco a poco, se fueron “seleccionando” las normas y preceptos “adecuados” que irían a conformar la nueva religión. Pablo de Tarso (San Pablo) jugó un papel crucial en la separación entre el judaísmo y el cristianismo. De hecho, Pablo fue perseguido por los cristianos más cercanos al judaísmo porque entendían que éste era demasiado rupturista (ya que promovía la conversión de gentiles, no sólo de judíos) lo que casi le cuesta la muerte por lapidación. Hay que tener en cuenta que esta ruptura se dio en un contexto y época de frecuentes disensiones sociales y donde las discusiones podían a veces convertirse en verdaderos altercados de orden público. Es interesante recordar que anteriormente Pablo había perseguido a los primeros seguidores de Jesús. Sólo a partir de su “milagrosa” conversión en la que se le “apareció” Jesús camino de Damasco (más o menos milagrosa dependiendo de si la relata él mismo en sus cartas o si la narran otros evangelistas), luchó por consolidar el cristianismo. Dicho sea de paso, la conversión de Pablo no es un hecho baladí, dada la contribución esencial de este personaje al origen del cristianismo como nueva religión.

Posteriormente hubo guerras y enfrentamientos entre judíos y romanos, rivalidad entre judíos y cristianos, y persecuciones sobre los nuevos cristianos, los cuales como hemos visto también tenían sus discrepancias. La religión cristiana como tal seguía su evolución con las consiguientes controversias teológicas en torno a su contenido. El emperador Constantino se convirtió al cristianismo, otra conversión clave para la expansión del cristianismo a lo largo de la historia. Y llegó el Concilio de Nicea en el año 325 de nuestra era (“El auge del cristianismo”, Historia Universal, vol 8). En este concilio se va a discutir, entre otras cosas, algo muy importante: la naturaleza divina de Jesús. Pero, ¿había que discutir esto? Sí, porque fruto de las distintas interpretaciones de los evangelios, habían surgido diferentes ideas sobre la naturaleza de Jesús. Bien Jesús no era hijo de Dios ni parte de Dios, sino una criatura creada por Él (arrianismo; www.cristianismo-primitivo.org/siglo_IV/arrianismo.htm); o bien Jesús era hijo de Dios y por tanto Dios mismo en esencia (Credo de Nicea, aceptado actualmente). En definitiva, estaban construyendo un Jesús-Dios oficial “a la carta”, casi 300 años después de su muerte. Pero me gustaría poner énfasis en este punto: estaban debatiendo si Jesús era Dios..., no si es mejor ir a misa los sábados que los domingos, o si es conveniente rezar un padre nuetro en lugar de dos Ave María... ¿Consecuencias? Un creyente cristiano de nuestros días está convencido de que Jesús es el hijo de Dios porque unos hombres en un momento determinado interpretaron que eso era lo correcto, y acepta una moral absoluta basada en este hecho convertido en dogma (Un inciso: ¿Por qué se dice palabra de Dios cuando debería decirse interpretación de la palabra de Dios?). Insisto..., ¿no debilita todo esto la fe del creyente?

El cristianismo, según el teólogo José Monserrat, es la única de las “religiones del libro” (judaísmo, cristianismo, islamismo, se fundamentan en un texto revelado) que presenta documentos que se tiene la certeza de que son reales: siete cartas de Pablo. Pablo cuenta que “vio” a Jesús resucitado..., y el creyente confía en Pablo. Según este teólogo, estas cartas de Pablo llevan al creyente a las mismas puertas del misterio. Vista la poca fiabilidad de los evangelios, me pregunto, ¿es esto, entonces, a lo que se agarra la fe cristiana como a un clavo ardiendo? ¿Una visión? ¿No pudo tener Pablo una alucinación? Tampoco es nada del otro mundo dados los conocimientos actuales acerca del funcionamiento del cerebro. ¿Por qué no se tambalea la fe? Porque la fe no depende de estas “nimiedades racionales”. Pregunta: “Señor J. Monserrrat, ¿qué le diría usted al creyente cristiano, que tiene fe en la vida y obra de Jesús, después de haber estudiado los evangelios en detalle y haber conluído que no son textos fiables desde el punto de vista histórico?” Respuesta: “Que la fe es independiente de lo que narren o callen los evangelios (ver comentario 1). Estos textos pueden ser la excusa del creyente para “entender” su fe, que en realidad es un Don de Dios”. Y pienso yo que quizás existan las “neuronas de la fe”, interaccionando en diferentes estructuras del cerebro para nublar el razonamiento humano. Aquél que se aplica con tanta frecuencia y normalidad en la vida cotidiana. Y es posible que estas “neuronas de la fe” tengan un importante papel biológico, en la supervivencia de nuestra especie, no lo dudo (habrá que ver qué nos dice la neuroteología). De igual manera, no hay ninguna duda de que para saber más acerca de la fe cristiana, o de cualquier otra creencia religiosa, tenemos que seguir estudiando el cerebro humano... y no los evangelios u otros textos revelados. ¿Podemos fiarnos de los evangelios? No…, pero, ¡no importa!

FIN

Tito

7 Comments:

Blogger AGRA said...

Comentario 1

En cierto sentido parece que el creyente cristiano, en realidad, sí que se apoya en la historia escrita de Jesús, en los evangelios. Y tiene confianza en que aquellos hechos sobrenaturales realmente ocurrieron históricamente, aunque eso suponga romper con todo lo que considera de sentido común y racional (cualidades que usa habitualmente en su vida diaria cuando, por ejemplo, exige que los medicamentos que toma sean eficaces y estén probados). A mí me parece que lo que ocurre es que el que tiene fe en Jesucristo no tiene confianza (o fe) en los estudios que muestran la falsedad histórica de los evangelios. Y supone que nadie puede demostrar con certeza que esos hechos no ocurrieron. Además, los expertos pueden equivocarse..., ¿o no? Pero este “razonamiento a la carta”, de nuevo, tiene truco. ¿No pudieron equivocarse los que narraron los hechos de la vida de Jesús decenas de años después de su muerte? ¿No pudieron equivocarse aquellos que interpretaron que Jesús era finalmente hijo de Dios? Supongo que la neuroteología irá aportando pruebas de por qué la fe religiosa es inmune a la razón (¿es porque puede ser importante para la supervivencia de nuestra especie?).
Más argumentos para desmitificar la figura del Jesús divino, en este caso desde el punto de vista de la antropología: recomiendo el libro “Vacas, cerdos, guerras y brujas” de Marvin Harris. Contiene un par de capítulos (“Mesías” y “El príncipe de la paz”) en los que habla del Jesús histórico y de su razón de ser en un contexto sociocultural determinado.

Tito

02 noviembre, 2005 20:43  
Anonymous Ricardo Campo Pérez said...

En primer lugar felicidades por su estupendo blog, que visito con frecuencia desde que lo descubrí. Ya lo he puesto en los links del mío.
En segundo, simplemente me gustaría comentar que esa paradoja que se produce entre hechos históricos insostenibles y creencia inmune a ello es habitual en el pensamiento mágico y esotérico en general. Un caso también muy importante es el de las creencias paranormales o las que hacen referencia a la teoría de los "astronautas en la antigüedad": por mucho que se haya demostrado la falsedad de las paridas de los Charroux, Pauwels, Bergier y nuestro JJ Benítez los creyentes seguirán manteniéndolas. La creencia es previa; luego se buscan "pruebas" o "indicios" que las confirmen, o se interpreta lo ya conocido de tal manera que encaje con la monomanía esotérica de turno. Y los ejemplos contrarios se descartan sin más, no cuentan.
En este sentido, es muy recomendable "Para entender a los extraterrestres", de Wiktor Stoczkowski (Acento editorial, Madrid, 2001).

03 noviembre, 2005 17:08  
Blogger AGRA said...

Tengo varios comentarios respecto a esta serie sobre la fiabilidad de los evangelios, y sobre todo relacionados con las "neuronas de la fe". Pero antes que nada quiero agradecer a Ricardo sus elogiosos comentarios. En breve queremos actualizar nuestra sección de enlaces (bueno, construirla desde cero pues es un tema al que no le hemos dedicado tiempo) y a buen seguro habrá un rincón para mihteriohdelasiensia.

En línea con el comentario de Ricardo, creo que es obvio que la fe de los creyentes, en este caso de los cristianos, no se basa en lo que diga un determinado texto. ¿Es que esperabas encontrar en los evangelios la prueba histórica de que Jesús es el hijo de Dios? Quizás mi ateismo exacerbado me impide entender el objetivo del estudio de los evangelios, pero de antemano asumo que los evangelios, o cualquier otro texto considerado sagrado, no van a servir como prueba de lo sobrenatural de personajes o hechos del pasado. Como documento historiográfico que permita documentar una determinada época histórica son además bastante poco útiles por su carácter apologético como tu mismo indicas. Pienso que además los creyentes primero le dan un valor sagrado al texto y luego aceptan lo que el texto diga; es decir, la fe está antes que el texto. La fe es un fenómeno neuropsicológico que no depende de lo racional sino de lo emocional y, como dice Ricardo, es inmune a los hechos históricos o científicos contrastados. Bueno, tu conclusión es que en realidad no importa lo que digan los evangelios y otros textos revelados, por lo que no entiendo mucho cual ha sido el objetivo de la serie. Sorry.

Lo que sin duda es interesante discutir es sobre el asunto de la neurobiología de la fe, la neuroteología (o religiobiología como propone Numenware). Siempre he pensado que la existencia de la fe es el resultado secundario, la otra cara de la moneda (el reverso tenebroso para un ateo), de los mecanismos básicos que utiliza el cerebro para permitir al organismo adaptarse al medio y que han resultado tan eficientes, si pensamos en el gran éxito evolutivo de la especie humana. Me refiero a mecanismos como la búsqueda de causas y efectos, de una línea temporal de los sucesos (principio y fin), de la construcción de modelos del mundo (y de las situaciones) basándonos en unos pocos elementos que nos permitan la toma de decisiones, etcétera. Aunque es claro que en estos procesos tiene mucho que ver el componente emocional como bien han establecido los estudios de Antonio Damasio. Entiendo por tanto que son estos los mecanismos que se han seleccionado evolutivamente, y que han llevado asociados la aparición de fenómenos no seleccionados como la fe (me baso en la teoría de las “pechinas” de Jay Gould). Estamos en mantillas en cuanto a los conocimientos necesarios para saber si la fe es un rasgo psicológico que ha sido seleccionado o no, pero es obvio que no todos las características psicológicas que definen al ser humano han tenido que ser seleccionados. Lo contrario es psicología evolutiva (o “evolutionary psychology”) que tiene mucho de pseudociencia. En fin, el debate está servido.

Lupe

03 noviembre, 2005 23:42  
Blogger AGRA said...

Desde luego, el debate sobre la posibilidad de que la fe religiosa sea una característica con algún valor biológico no ha hecho más que empezar. Relacionado con el ya complejo debate acerca de la sociobiología: ¿hasta qué punto nuestro comportamiento está condicionado por la evolución biológica? O expresado de otro modo, ¿cuál es la utilidad de determinados comportamientos humanos? Estoy de acuerdo que que la fe religiosa en sí (creencia en un dios monoteísta, con características específicas, etc...) no parece que tenga mucho sentido ya que no parecería tener valor evolutivo (ver un artículo muy interesante de Dawkins "¿Para qué sirve la religión? en: www.sindioses.org/examenreligiones/whatuse.html). Pero hay que tener en cuenta que las creencias en general que todos profesamos pueden tener un valor biológico en tanto que favorecen la cohesión social y la identidad de grupo (al menos esto es discutible... seleción de grupo). La cuestión para mí difícil es hasta qué punto la fe como creencia (y, quizás, útil como cualquier otra creencia) es igual al resto de las creencias o es algo "especial". Y hablo ahora en términos de la neurobiología. Hay gente que piensa que la fe religiosa tiene algún mecanismo cerebral específico que se ha mantenido "por alguna razón" a lo largo de la evolución del cerebro (neuroteológía).

Los evangelios... para mí no es lo mismo creer en algo que ocurrió (no hablamos de lo sobrenatural, por supuesto) históricamente, que en algo que se sabe con certeza que no es real (lo que he sabido, y no tenía claro antes, perdón por la ignorancia, después de aprender algo serio acerca de los evangelios). Estamos hablando de algo que creen millones de personas... no es cualquier cosa, para mí. El objetivo... mostrar y compartir una inquietud muy relacionada con la neuroteología, con el cerebro, y dar mi opinión! Si el objetivo es concluir algo distinto de lo que "ya sabemos que pensamos como escéptcios" (críticos, espero, que no dogmáticos) acerca de los temas que comentamos... no entiendo el objetivo de ninguna anotación en la bitácora!!

Tito

05 noviembre, 2005 17:33  
Anonymous Ricardo Campo Pérez said...

Sólo un comentario para Tito y Agra: en ningún momento he querido dar a entender que las entradas sobre los evangelios "no tengan sentido" porque los creyentes no vayan a tenerlas en cuenta. Creo que eso es crearse un problema ficticio. Estas entradas sobre los evangelios y cualquier otra son muy interesantes y útiles en la medida que sean, que no podemos cuantificar de forma alguna. Lo importante de los blogs es que la información depositada en ellos es libre, nadie la puede censurar, y el lector con buen juicio sabrá discriminar entre la basura y el conocimiento y la divulgación rigurosos. En este sentido, a mí me interesa mucho este blog por mi implicación en la crítica a las "capacidades paranormales" de la mente y otras creencias extendidas similares. Y también como filósofo (perdón por la palabra, pero ya me cansa decir licenciado en...) me interesa la neutoteología. Lo que pasa es que no puede uno dedicarse a todo lo que le interesa; aquí encuentro interesante lectura a mano al respecto de confianza. ¡Sigan subiendo cosas de los evangelios, de abducciones, de neutoteología y de psicología "paranormal", por favor!

06 noviembre, 2005 11:06  
Blogger AGRA said...

Que esa exaltación producida durante el debate sirva para que Tito y Lupe añadan información sobre neuroteología (o teoneurobiología o religioneurobiología o cualquier otro "palabro" largo que se nos ocurra juntando varios prefijos). Me interesa más saber las razones neurobiológicas de que haya tanta gente "creyente" (me da igual si creen en una religión o en la capacidad curativa de la imposición de manos).
Por mi parte, intentaré buscar algo más de información sobre ello.

Cupri

11 noviembre, 2005 16:11  
Anonymous Johnson said...

llego muy tarde a este debate (,,,shit!).
Pero a pesar de ello y debido a la gran cantidad de tiempo que hace que no me puedo pasear por estos barrios, no me resisto a escribir algo ,,,,,

Estoy de acuerdo en que la fe es anterior a los textos ,,,,, casi diria que estos son el McGoofin (creo que se escribe asi) de la fe (Hitchckoc fue el gran maestro en McGoofin).

Por otro lado, por mucho que los estudiosos sepan unas verdades, si estas verdades no son difundidas, de poco le sirven al que las desconoce. A que me refiero. los mayores estudiosos de los evangelios durante muchisimo tiempo fueron los mismos que se alimentaban y transmitian esa fe (,,,, doctores tiene la santa madre iglesia ,,,,, recordais?) Es decir, sin duda la fe es independiente de los textos ,,,,, durante siglos los diferentes paisanos han creido en lo que decia el santon, cura, o como se quiera llamar, de su pueblo. No se trataba de lecturas comentadas (y tampoco de lecturas en muchos casos).

Aprovechando el exito de cierto estudio sobre los beneficios de la meditacion, se le invito al Dalai Lama al ultimo congreso de la Sociedad de neurociencia (americana), esta semana en Washinton DC ,,,,, por otros motivos, el personaje a tenido su controversia en los ultimos meses en USA ,,,,, bien, el chasacarrillo que quiero contar es el siguiente ,,,, a raiz su invitacion a dar una charla en dicho congreso, alguien parece ser que le pregunto ,,,, Que pasaria si la ciencia demostrase que algunos dogmas son falsos? ,,,,, Por lo visto la respuesta no tuvo desperdicio " pues habra que cambiar de dogmas"
No se la veracidad del chascarrillo, a mi me llego por alguien del cual en principio de fio ,,,,, la cuestion esta en lo mismo ,,,,, lo importante parece ser es tener al personal con fe ,,,,, y para ello se construye el McGoofin que haga falta, pues ni a unos, ni a otros les interesa realmente (ahora qu estoy viviendo en uno de los extremos del cinturon religioso de USA, me contaron que un estudiante de ultimo curso de medicina y oriundo del lugar, al cual conozco, hablando de Jesus se emociono tanto que se puso a llorar. Su interlocutor cuenta que tuvo unos momentos de miedo ,,,, no sabia en que podia terminar aquello ,,,, la cuestion es que una persona con estudios y con acceso a materiales que le podrian hacer plantearse ciertas cuestiones, las rechaza (y de forma activa segun se cuenta) ,,,, y puede ser problematico entrar en debate con el acerca de su Jesus inventado por la historia.

Sin duda estoy de acuerdo con Tito en el valor social que tiene la religion y como esto tiene valor biologico

En fin, extenso como siempre ,,, y ahora tambien tarde ,,,,, Luis

18 noviembre, 2005 20:29  

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